VIRUS. No es nada más el parecer de los miembros del PRD: Pedro Miguel González también piensa que Nito Cortizo y Gaby Carrizo se han aliado “con el sector más atrasado y clientelista del partido”, en referencia a Benicio Robinson y sus secuaces. Pero eso no siempre fue así. Según Pedro Miguel, el Ejecutivo mantuvo apartado a Robinson durante el primer año de mandato. Por lo tanto, el compinche habría surgido en plena pandemia respiratoria, cuando se gastaron millones de dólares sin rendir cuentas, bajo la excusa del estado de emergencia. Cada vez que se habla del uso irregular de fondos públicos, surge el nombre de la misma gente...
BURLA. Por 154 votos, hay que repetir el juicio del caso New Business solo para el imputado David Ochy. Parece que no lo apoyaron ni sus propios empleados, ya que seguramente la planilla del proyecto de rehabilitación de la autopista Arraiján-La Chorrera tiene más gente que el acta de los que votaron por él en las primarias de RM.
PARANOIA. Primero, Martinelli culpaba de todos sus males a Varela. Luego, a Gaby. Después, a Henry Mizrachi y a la exnovia de uno de sus abogados. Y ahora, al exprocurador Ulloa, de quien dice que fue destituido del cargo “por un regalito de $200,000 dado en la casita de Obarrio”. Ulloa, que casi nunca contesta estos señalamientos y se la pasa hablando de música, contestó que la estrategia del expresidente consiste en desviar la atención de lo que ocurre en los tribunales de justicia, dado que es incapaz de hacer frente a las acusaciones que se le hacen. Pocas veces tan bien contestado, sin tener que alcanzar los tonos difamatorios que adornan sus mensajes.
PILLÍN. Ayer, en un hilo en Twitter, Gaby Carrizo escribió que el loco es un cobarde, que huye de la justicia y que saca la andadera para fingir dolencias y no enfrentar a la justicia. Parece que le hizo poca gracia que alguien insinuara que el compañero de nómina de RM, podía ser alguien del PRD.
‘SWING’. El pasado fin de semana, en el campo de golf de Santa María, fue avistado nada menos que Riccardo Francolini. Qué vida tan sufrida…
