TRAIDOR. En la recta final de su campaña, Crispiano Adames reveló en Telemetro que quien le animó a aspirar a la Presidencia de la República, fue su colega y copartidario Benicio Robinson, en mayo del año pasado. “Luego, para Benicio Robinson me constituí en el plan B”, aludiendo que este después prefirió apoyar a Gaby Carrizo. Ni entre ellos se respetan. No sabemos por qué se sorprende Adames; esta no es la primera vez que en el PRD se consuman traiciones así.
MUDO. A propósito de Gaby, hizo toda su campaña política sin conceder entrevistas a ningún medio de comunicación, como sí lo hicieron sus rivales Crispiano Adames, Pedro Miguel González y hasta Juan Felipe Pitty. Toda su arenga la transmitió en videos y bailes por TikTok e Instagram, y alguna que otra cuña pagada. Si tiene miedo, que se compre un schnauzer.
CHEN-CHEN. Según el loco, RM no ha recibido un centavo del erario, para su funcionamiento y organización. ¿Acaso quiere más plata de la que ya se han llevado? Su designación por parte del Departamento de Estado estadounidense, ¿no se relaciona con actos de corrupción de fondos públicos? Esa millonada debe ser más que suficiente.
HUMO. Los abogados del loco están denunciando al fiscal Emeldo Márquez y a la juez Baloisa Marquínez, por la expedición del permiso que utilizó el “testigo protegido” Henry Mizrachi, para salir del país en enero de 2020. ¿Será que esas son las “bombas” que habían anunciado desde la semana pasada? Ni una de esas acciones es prueba irrefutable de la inocencia de su defendido. ¿Eso mismo es lo que harán si algún día se atreve a ir a Brooklyn? ¿Denunciar al juez Dearie y a la embajadora Aponte?
DESAMOR. Todo el mundo hace análisis del juicio de New Business, pero ya nadie se acuerda del corazón roto del pobre novio que fue rechazado en privado hace 10 años y en público hace dos semanas, en vivo y a todo color, ante todo el país. Tendrá el corazón roto, pero el bolsillo no.
