‘BULLY’. La risita burlona, las descalificaciones a los periodistas y las ínfulas de sabelotodo reflejan una conducta pasivo-agresiva. Si alguien tiene dudas de quién hablamos, no ha visto las últimas dos semanas de entrevistas de Gaby Carrizo, una gira por los medios que se podría calificar como nefasta. Pero a juzgar por los hechos, el candidato oficialista está rodeado de aduladores de palacio que ni le abren los ojos ni le buscan terapia. El niño malcriado del micrófono.
EL ‘PRETTY’. Ayer, vestido de ropa deportiva desde lo que parecía ser su apartamento, Carrizo participó en un Zoom con Panamá en Directo en el que no dejaba hablar a los periodistas, queriendo jugar el rol de quien hace las preguntas cuando debía responderlas. De aquí a mayo del 2024 esa estrategia estará quemada. Bien le vendría el “Manual de Carreño”, que entre otras reglas dice que se debe prestar atención a quién habla.
PELA EL OJO . Por los pasillos del Segundo Tribunal de Justicia, los que saben lo que pasa por todos lados, vieron en días pasados a José Ayú Prado visitando nada más y nada menos que a José Hoo Justiniani, uno de los magistrados que tendrá que ver en segunda instancia el fallo condenatorio a Ricardo Martinelli por el caso New Business. Seguramente Ayú no habrá ido a felicitar anticipadamente a su colega por el día del abogado. ¿Será que ahora se habrá convertido en mensajero o le cobrará el favor a Hoo por su nombramiento?
DESCARO. Ayer, el vicepresidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Torres, izó la bandera en lo que fue el inicio de los actos para conmemorar el natalicio de Justo Arosemena. Lástima que ese edificio, desde donde operan los diputados, lleve el nombre del panameño más relevante del siglo XlX. ¡Qué contraste con esos que manipulan planillas, abanderan excesivos gastos y se valen de sus posiciones de poder para forjar negocios y ganar elecciones! Les debería dar vergüenza.
