GRAN CLIENTE. El día de las elecciones del Colegio Nacional de Abogados (CNA), el loco apareció en el lugar y, ante los cuestionamientos, dijo que estaba ahí por casualidad, ya que había cenado en el restaurante de al lado. Como siempre, dice una cosa y luego los hechos demuestran otra. Su cercanía a la nueva presidenta del CNA quedó probada esta semana, ya que acudió con su mascota a la toma de posesión, celebrada en el centro de convenciones Vasco Núñez de Balboa. ¿Qué hacía ahí? Él ni siquiera es abogado o está afiliado a ese gremio. ¿Será que lo invitaron por ser un buen cliente?
INDIGNACIÓN. El CNA anda regalando medallas a quien no se las merece y en ese festín mancharon la memoria de una mujer insigne. Activistas y organizaciones de mujeres pegaron el grito al cielo cuando se enteraron que le habían otorgado la medalla Clara González a la diputada Corina Cano. Sí, esa misma que desde la Asamblea ha liderado agendas que promueven la maternidad forzada a niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual. Juan Carlos Araúz Ramos y Maritza Cedeño son señalados de tal exabrupto. Desprecian la memoria de Clara González, luchadora de los principios de igualdad y democracia.
CHARLATÁN. Raúl Pineda ya tiene su propio barómetro. Ayer, tuiteó sobre el respeto y la no violencia a razón del infame asesinato del candidato ecuatoriano Fernando Villavicenio. Le llovieron comentarios del tipo: “Nunca había visto el descaro en su máxima expresión” y “Sartén le dice a paila”. Los hechos hablan por sí solos.
CIRCO. Al mejor estilo de un espectáculo artístico, Gaby Carrizo apareció en una seudoentrevista queriendo justificar sus malacrianzas, diciendo entre otras cosas que los periodistas hacen un trabajo fenomenal en busca de la verdad y al mismo tiempo criticando el modo en el que se le hacen las preguntas. A este señor lo instruyeron en Disney. Siempre reído y ahora con un exceso de bronceado. La intensa radiación ultravioleta deja daños para toda la vida.
