GALIMATÍAS. En Panamá parece que hay dos gobiernos. El primero –o sea, el de Nito– le puso al primer designado corrupto una demanda de $159 millones por daño moral y material por el caso Odebrecht, demanda que busca resarcir el perjuicio que sufrió la reputación del país. Un mes después –y ¿un gobierno distinto?– dos bancos estatales se pelean por tener las cuentas bancarias de los negocios del demandado tras ser expulsado del BAC. O sea, malo para la moral del país, y bueno para los bancos estatales.
¡MI CASA ES SU CASA! Los estatales Caja de Ahorros (CA) y Banco Nacional de Panamá (BNP) se han ofrecido para abrirle las puertas al sujeto, cuentas personales y la de sus negocios, que no son poca cosa: Depósitos nocturnos, pago de planillas, tarjetas de crédito, ATM, etc. Parece que en la junta directiva del BNP hay reticencia a los deseos del generoso gerente de la institución, quien actúa como si el banco fuera de la familia Carrizo.
REFUGIO. Se desconoce la reacción de la directiva de la CA, aunque en el pasado, así como le abrieron cuentas, se las cerraron, igual que lo hicieron el ScotiaBank, CityBank, Banco General y ahora el BAC, que le dio plazo hasta el 16 de este mes para tomar su platita y llevársela. Y ahora los bancos estatales pondrán en peligro su reputación para ayudar a un condenado por lavado de dinero. Luego se ofenden cuando les dicen que hay una alianza entre gatos y hienas.
AYUDA. ¿Los gerentes de esos bancos pueden decidir si el corrupto será su cliente estrella por sí solos? Sin paracaídas, jamás. Por eso ambos –por iniciativa del gerente del BNP– se reunieron en el palacio de los gallotes –antes de las garzas– con el presidente marciano, para abogar por el lavador condenado. Terminada la reunión con el jefecito, la decisión fue absorber los productos que ofrecía el casi 100 y compañía. Para ello, la vice que recién declinó envió al BAC una carta pidiendo que le dieran al BNP y a la CA toda la información de la compleja operación de sus negocios. Y en eso están, mientras en la Asamblea le consiguen al lavador inmunidad total a través de un nuevo fuero electoral. Lo dicho: gatos y hienas en alianza.
