TAQUILLA. Jairo Bolota Salazar se tomó una seguidilla de fotos y envió señales. Quería que todo Panamá se enterara que fue recibido en la Presidencia en una época en que se andan comprando lealtades y en la Asamblea se negocia el contrato minero. Presumió su zapatos Salvatore Ferragamo y un atuendo con el color del Nazareno. Pero ni eso lo salvó de los ataques. En las redes le dijeron que Dios y el pueblo de Colón algún día le pasarán factura. Mandaron emoticones de fuego y caras de payaso.
BATERISTA. West Valdés, uno de los “players”de la extinta Financial Pacific volvió a su vida de rockero. Hace poco se le vio en Voodoo Lounge, el nuevo antro de la ciudad, con una banda de música. Solo falta que se presente Salo Shamah y RM les haga porras.
OPACOS. Justamente cuando la Comisión de Comercio discutía la aprobación en primer debate del contrato minero, estaba caído el canal de la Asamblea Nacional y la transmisión en vivo desde la página web. Se tuvo que adivinar que estaban en Youtube discutiendo un tema tan importante para el país. Solo faltó que nos enviaran a la dark web.
PRIORIDAD. En temas mineros Gerardo Solís no pierde el tiempo. El contrato fue aprobado en el Gabinete y antes que se enviara a la Asamblea debía pasar por la Contraloría para su refrendo. Ese paso no tardó ni una semana. Ojalá el contralor fuera igual de expedito en otorgar el visto bueno para la compra de medicinas para los pacientes crónicos.
IRACUNDO. El ministro Augusto Valderrama ha demostrado que dice lo que le da la gana, sin ninguna consecuencia, carece de filtros. Cuando pierde la calma o dice disparates o se le sale el Hulk que lleva por dentro. Ayer perdió la paciencia con la diputada Zulay Rodríguez y pedía respeto a gritos mientras ella le preguntaba por el costo de la canasta básica familiar. Este es el mismo funcionario que criticó a los que pagan boletos de conciertos y se quejan de los altos precios de los alimentos.
