MADRIGUERA. Benicio Robinson no perdió pisada en la Comisión de Presupuesto de la Asamblea para darle el “go” a los traslados de partidas. Estaba en lo que le gusta. No se le había visto en todo un mes de crisis por el conflicto minero, pero cuando se trata de dinero y poder se asoma como suricato.
ALARIDO. El diputado Raúl Pineda tuvo una reunión de adoctrinamiento en San Miguelito. Allá se apareció desencajado y a gritos dijo que los han tratado de humillar, pero que el PRD está más vivo que nunca. Varios quisieran que comprobara esa hipótesis en campo. Le sugerimos entonar su arenga en el estadio Rommel Fernández, frente a 20 mil fanáticos de la Sele, a ver cómo le va.
TOPO. Uno que anda aún en modo escondite es el ministro de Comercio, Federico Alfaro. No lo ven ni en su propio ministerio. Ahora atiende muchos de sus asuntos directamente en la Presidencia. Esconderse no lo salvará de pasar a la historia como el firmante y defensor del contrato minero.
‘ANGER MANAGEMENT’. Yarelis Martínez Moreno, directora de la Autoridad de Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) en los últimos tres meses, presentó una denuncia por presunta violencia psicológica, en la que además señala al ministro de Desarrollo Agropecuario, Augusto Valderrama, como el autor del efímero decreto que permitió la pesca de arrastre de corvina, pargo, cabezón y lenguado. En su denuncia, Martínez cuenta que Valderrama la destituyó del cargo a gritos y ordenó su expulsión inmediata de esas oficinas. No sabemos si lo que dice la ya exdirectora es cierto o falso, pero Valderrama es sobradamente conocido por sus rabietas. A sus 68 años de edad, debería saber que la violencia es la respuesta de los que no tienen la razón.
LIBRITO. Julieta Spiegel y Vivian de Torrijos están metidas en el papel de anfitrionas en las campañas presidenciales de sus esposos. Julieta anda de casa en casa, hablando de empoderamiento femenino. Y Vivian, la influencer, visita comedores en Colón y comparte recetas de pollo frito desde su cocina. Pareciera que sus asesores usan el mismo librito.
