DESCARO. La Asamblea Nacional le está dando charlas de autocuidado y manejo del estrés a sus funcionarios. Lo que urge es incluir un conversatorio de honestidad y cero corrupción, en especial para todos esos que nunca van y solo aparecen los días 15 y 30, para cobrar su cheque.
VAGANCIA. Hace un mes que José Luis Fábrega no va al Concejo Municipal. Andará ocupado reparando el avasallado muro de su casa de playa o haciendo política para lograr la reelección, porque en la Alcaldía no se siente que trabaja. La ciudad arde, entre protestas y bloqueos, y este señor no es capaz ni siquiera de llamar al orden como autoridad municipal.
MENSAJE. El ministro de Salud, Luis Francisco Sucre, apareció en una conferencia de prensa transmitida al país desde la Presidencia, para decir que se habían perdido 585 mil citas médicas en el último mes, entre la Caja de Seguro Social y el Minsa. En realidad, las citas perdidas totalizan 285 mil. ¿Fue torpeza, ceguera o ganas de inflar los números? Este Gobierno no sabe comunicar ni lo más elemental.
APAGÓN. El canal de televisión de la Asamblea ya tiene cerca de dos meses fuera del aire. El blackout coincidió, convenientemente, con el periodo en el que se discutían las reformas al Código Electoral y el contrato minero en Donoso. Montaron el parapeto de hacer las transmisiones por el canal de Youtube y su cuenta de Facebook, pero por esos lares se aparecen cuando les apetece.
OCIO. En estos días de enojo ciudadano, hay gente que se gana el repudio fácilmente. Hace poco vieron a Rómulo Roux tomando champán en Distrito Moda Diseño, en el Casco Antiguo, y, del otro lado de la ciudad, el ministro de Obras Públicas, Rafael Sabonge, fue avistado jugando pádel en Santa María. No es que tienen que detener sus vidas, pero se espera más empatía mientras Panamá lleva un mes secuestrado con el bloqueo de las calles. Si lo que les sobra es tiempo, bien pueden encerrarse en sus casas y jugar PlayStation, sin tener que restregarle los placeres de la buena vida a nadie.
COLMO. Ayer se formó una gresca en la entrada principal del Mitradel, cuando apareció una comitiva del Suntracs y de la Alianza Pueblo Unido por la Vida para entregar una nota a la ministra Zapata. Ante la “efervescencia” del momento, acudió el personal a cargo de la seguridad del ministerio, con el consecuente intercambio de manotazos e improperios entre las partes. El colmo de estos sindicalistas es que les encanta trancar calles, pero ni uno soporta que le cierren la puerta. Tampoco sus cuentas.
