PARENTELA. Nunca será más cierto que Panamá es tan chica como una servilleta y es más chica si el PRD está en el gobierno. Resulta que la presidenta de la Junta del Carnaval, Nadkyi Duque, es la pareja de Virgilio Periñán Herrera, hijo de la dirigente de dicho partido Balbina Herrera, quien además ha demostrado públicamente su apoyo al candidato presidencial Gaby Carrizo. ¿Nepotismo?
TIRO AL PIE. Dice el exministro Federico Alfaro que el fallo sobre el contrato minero “reduce pronóstico de crecimiento de Panamá a 1.9% en 2024″. Si esto es tal como lo dice, habría que pedirle cuentas al exministro toda vez que, como se supo después, él y sus compinches sabían -por advertencia del procurador Rigoberto González- que lo que negociaban era inconstitucional. ¿Qué tal?
PENA AJENA. Al mejor estilo de John Wayne y Clint Eastwood, Rómulo Roux y José Blandón presentan su versión del “wild West” el próximo 2 de febrero. Desde el Distrito Federal ambos participarán en la “Gran Cabalgata” a propósito de la Feria de la Candelaria. Más vale que a Blandón le consigan un pony, no vaya a repetirse la historia y termine, una vez más, enredado en la pata del caballo.
NO ES LO MISMO. La desesperación de algunos simpatizantes de la locura los ha llevado a comparar la inhabilitación electoral de la que fue objeto María Corina Machado en Venezuela, con la que por mandato constitucional le corresponde a su candidato. Como diría un viejo aliado suyo: una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.
HEDIONDO. Algo está pasando en la campaña presidencial del PRD, de lo contrario su candidato, Gaby Carrizo, no habría hecho un “ferviente llamado” para reforzar la organización, la disciplina y la lealtad, ante los supuestos ataques de los que es objeto. Si a esto le sumamos el reciente encuentro entre su compañero de fórmula Camilo Alleyne y la expresidenta Mireya Moscoso, además de las declaraciones del exsecretario general de dicho partido, Pedro Miguel González, sobre la posible inhabilitación del candidato de RM, cualquiera podría concluir que algo huele muy mal y, no precisamente en Dinamarca.
SALVE. Hablando de Pedro Miguel, lo más sospechoso es que es abogado y debe saber la diferencia entre una inhabilitación por mandato judicial a una de orden Constitucional. Aquí todos sabemos que él no da puntada sin dedal. ¿tirando puente?
