SORPRESA. De los cuestionamientos que se hicieron los candidatos entre sí, fuimos testigos de un par de fijaciones. Por ejemplo la de Zulay Rodríguez con el excontralor Federico Humbert y la de Gaby Carrizo, con Maribel Gordón. En el primer caso, Humbert no es ni candidato. Y, en el segundo, tal parece que Carrizo pensó que Gordón sería presa fácil. Pero según algunos opinan... le salió la bruja.
IRONÍA. Todo tipo de reacciones generó que la primera pregunta realizada a Zulay fuera precisamente sobre narcopolítica. Fue evidente que hasta la candidata se puso nerviosa, para la próxima que compre Peipakoa para la voz.
FRULO. Durante el debate presidencial nos enteramos de que, por fortuna, y por seguir los pasos de su gran compinche, el innombrable, ya no tendremos que soportar a Zulay Rodríguez en la Asamblea porque según dijo renunció a su curul. ¿Miedo a la justicia? Habrá que hacerle “fact checking” a esta información porque suena demasiado bueno para ser realidad
MAL ‘TIMING’. Las reglas que todos debían seguir para la celebración del primer debate presidencial fueron claramente informadas a todos los interesados. Entre estas se dijo que la puerta del domo universitario sería cerrada a las 7:00 de la noche. Mayer Mizrachi candidato a la alcaldía capitalina por el Partido Popular, llegó tarde y por lo tanto se quedó por fuera. ¿Augurio del 5 de mayo? Cuidado Mayer que en la puerta del domo se quema el pan.
F.O.M.O. La desesperación de algunos es más que evidente. Por ahí hay uno que no podrá correr -pese a que grita a los cuatro vientos y reclama a cualquiera que le preste un oído que es candidato- programando dos actividades digitales simultáneas: un conversatorio para jóvenes y un “anuncio especial” a la misma hora en la que se llevó a cabo el debate presidencial, en el cual, por cobarde, no participó. ¿Si tanto quiere que lo escuchen, por que no fue al debate? Ahora sí que la locura se comienza a notar, y cada vez más.
