‘HERROR’. El pleno legislativo citó al ministro Héctor Alexander y al director de Ingresos, Publio De Gracia, para que contesten un cuestionario. La primera pregunta es sobre a cuánto “haciende” el superávit recaudado por el Estado en enero y febrero de 2024, respecto a igual periodo de 2023. Esto ya no es solo falta de educación, sino de vergüenza. Si no saben escribir, que usen ChatGPT o corrector automático.
DUO PACK. Por cierto que De Gracia y el magistrado del Tribunal Electoral (TE), Alfredo Juncá, fueron avistados en Washington, en las inmediaciones del edificio J. Edgar Hoover, donde está la sede central del FBI. ¿Qué razón tan poderosa ha hecho que coincidan el mismo día, a la misma hora y en el mismo lugar? ¿Será que el FBI va a poner agentes encubiertos en la mesa de votación, para llevarse a los que están buscando? Aquí debe haber varios…
FRULO. José Raúl Mulino y Maribel Gordón tienen algo en común: no van a los debates presidenciales. Ya avisaron que no asistirán a uno que se celebrará en Tierras Altas, Chiriquí, el 27 de marzo, y que estará dedicado al agro. De Gordón se entiende que no quiera ir, porque está vinculada a los grupos que cerraron la Panamericana y dejaron incomunicada a esa provincia. Pero Mulino, ¿a qué le tiene miedo? ¿A que le lancen una zanahoria o le arrojen tomates?
POR FUERA. El expresidente prófugo le ha dado las gracias a los agentes del SPI, “por haberme brindado a mi y a mi familia por 15 años, un servicio esmerado de protección y seguridad excepcional”. Y eso que cuando se metió en la embajada supuestamente era porque lo querían “matar”. ¿Será que, finalmente, le retiraron a los escoltas? El colmo es que lo estuvieran cuidando en la guarida de La Alameda. En realidad, se los tendrían que haber quitado desde que se fue a Miami, en enero de 2015. Imagínense toda la plata que nos habríamos ahorrado. ¿A cuántos más tendrían que haber condenado por blanqueo en esa familia para que los dejaran sin SPI’s?
TROPA. A propósito del SPI, Mulino ya debe tener escoltas, ahora que es candidato presidencial. Pronto saldrá el militar que lleva por dentro. Quizá lo veremos haciendo campaña con la gorra que tiene los laureles en la visera.
