MULTA. En España, han multado a seis constructoras por haber alterado “miles de licitaciones públicas”, durante 25 años. La multa, por $207 millones, se distribuye entre FCC, Acciona, Dragados, Ferrovial, OHL y Sacyr. Aquí hay varios conocidos del MOP, la Contraloría y el Ministerio Público. ¿Acaso tendremos que esperar otros 25 años para que alguien haga algo en Panamá?
SALVE. Todo indica que va a seguir el reparto de recursos del Estado como botín político. El pasado miércoles, una turba rodeó a Crispiano Adames cuando abandonaba la sede del PRD, al terminar el acto de entrega de credenciales al nuevo CEN. Gente de todas las edades le pedía, a gritos y empujones, algún nombramiento o ayuda económica. Como si fueran los siervos de un señor feudal.
CENICIENTA. Parece que la nueva princesa tiene miedo de que la carroza se le convierta en calabaza, y no duda en regañar a cualquiera que circule por la Asamblea con ropas que no sean de su agrado. A Yaidelis González, suplente de Edison Broce, le llamó la atención por su vestimenta “sexy e inadecuada”. González vestía una falda negra, hasta la rodilla, y camisa blanca con mangas cortas, estilo peplum, sin grandes escotes ni transparencias o joyas inapropiadas para la ocasión. Solo falta que ahora le den una manzana envenenada y la metan en una casita en el bosque.
DEDICATORIA. Ayer fue el cumpleaños de José Blandón y Katleen Levy le regaló varias quejas sobre su forma de conducir el partido Panameñista. Levy dijo que optó por una candidatura presidencial por la libre postulación, porque las reglas para los aspirantes independientes están más “claras” que para aquellos nominados por los partidos políticos. Seguro no ha leído bien las últimas reformas electorales.
DESUBICADO. Mientras hacía supuestos llamados a la unidad nacional y expresaba críticas “al juego vivo y el robo descarado”, Ricardo Martinelli se fue a navegar. Él mismo compartió fotos de su chapuzón “en las bellas aguas del archipiélago de Las Perlas, en la comarca Guna Yala”. O sea, ¿estuvo en dos océanos a la vez? Esta parece ser la vieja práctica de decir disparates, a fin de desviar la atención de los asuntos realmente preocupantes que acontecen a su alrededor.
