TUMBE. Por orden del alcalde Diógenes Galván, fue desmantelada la decoración navideña que había sido colocada en la entrada de la ciudad de Colón, como parte del acto de alumbrado que preparaba el gobernador de la provincia, Julio Hernández, el próximo sábado. ¿Será que a Galván no le gusta la Navidad? Eso parece poco probable, ya que el alcalde organiza un concurso para premiar (con $1,000, $600 y $300) a las comunidades con mayor “espíritu festivo”. Debería haber una ñapa para quien adivine por qué la tirria con Hernández.
VECINOS. El jefe del fisco argentino, Andrés Vásquez, está acusado de ocultar sus propiedades utilizando sociedades offshore creadas en Panamá y las Islas Vírgenes Británicas (BVI, por sus siglas en inglés). Entre otras cosas, la investigación encontró que Vásquez adquirió un apartamento en Icon Tower, en Brickell Avenue, Miami. Otro residente famoso de ese edificio era Luis Enrique Martinelli. ¿Será que había una oferta para atraer compradores con cuentas pendientes con la justicia?
DEJA VU. Hoy, la comisión legislativa de Salud, Trabajo y Desarrollo Social se reúne con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para conocer sus consideraciones sobre las reformas a la CSS. En el gobierno de Cortizo también inventaron que había que esperar la opinión de este organismo, lo que retrasó todo el proceso. Ojalá no tengan intenciones de volver a hacerlo.
$$$. Sigue la resaca por la fiesta navideña en Etesa, porque todavía no se sabe cuánto cobró el artista Alejandro Torres por interpretar sus canciones en vivo. Por lo pronto, la cuenta ya suma $52,875 en gastos de hotel, bufé, bebidas, DJ y decoración. El año pasado, se gastaron $77,954.85. La fiesta de Navidad es uno de los cuatro festejos anuales que Etesa está “obligada” a pagar, según la convención colectiva pactada en 2020, en plena pandemia respiratoria. ¿Cómo celebraron las fiestas aquel primer año, si todavía había distanciamiento social y la población no estaba vacunada? Pareciera que aprovecharon que el país entero estaba encerrado para pactar una convención que garantizara las parrandas.
JO, JO, JO. Cada “navi caja” se vende a $15, pero, según el director del IMA, a la entidad le costó $28. De esto se puede colegir que el Estado está subsidiando $13 por cada caja, sin contar los costos de transporte, logística y personal que trabaja en cada feria. Por lo menos esta ayuda va a parar a la población que realmente la necesita y aún no se ha visto por ahí a ningún director, diputado o representante. Ojalá algún día puedan hacer esto sin filas.
