HIP, HIP. El designado embajador de Panamá en el Reino Unido, Guido Juvenal Martinelli, hizo gala de un comportamiento tan inédito que un diputado tuvo que preguntarle si estaba bien, pues, ante una comparecencia en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Nacional, no se le entendía una palabra cuando hizo uso de la palabra. Un diputado, incluso, tuvo que preguntar a los representantes de la Cancillería si les hacían pruebas antidoping a sus funcionarios. Si el Reino Unido lo acepta como Embajador será porque será un gran consumidor de los productos escoceses de 12 y 18 años, porque parece que el señor embajador empezó a celebrar en grande antes de llegar a Londres.
El embajador de Panamá en el Reino Unido, Guido Juvenal Martinelli, compareció este martes 7 de enero ante la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Nacional. Lo hizo de una forma particular: no articulaba bien las palabras y pausaba constantemente durante su… pic.twitter.com/pdad4b25JG
— La Prensa Panamá (@prensacom) January 7, 2025
TRADICIÓN FAMILIAR. El otro que fue a la Asamblea Nacional fue el hijo del cómico radial Fernando Correa, nominado para ocupar la Embajada de Panamá en India. El muchacho que parece que tiene una edad parecida o menor a la del nuevo embajador de Estados Unidos en Panamá y que ganará más que el diplomático estadounidense, dijo que sus emolumentos suman unos $15 mil mensuales, aunque el muchacho Correa divagó sobre que lo ganará, pues le tuvieron que aclarar que no era lo que él decía, sino una cantidad menor. Todo indica que le seguirá los pasos a su padre en lo de la comicidad y bufonería. ¡Valiente servicio exterior que tenemos!
TIEMBLA LA TIERRA. ¿Qué tienen en común un banco de la patria de Maduro y otro que no es enemigo, sino amigo, socio de sus clientes y que cuida su dinero, con 2.7 billones de dólares? Aquellos a los que les suene este asunto es mejor que pongan sus barbas en remojo. Tarde o temprano, algunos PEPs puede que tengan que dar muchas explicaciones. Aunque en el gobierno pasado se hicieron muchos esfuerzos para ocultar lo que hacían, todo puede cambiar de un momento a otro. Y entonces, ¡a huir!
TRUNCADO. En los corrillos del funcionariado público se habla del exjefe de una institución de seguridad pública que hizo sus propios negocios -de comida- con un hotel de la localidad. Al exjefe le están practicando una auditoría que promete ser reveladora, porque parece que el señor llegó con hambre de tener, como sea y con quien sea.
