LUJOS. Un prominente empresario local se dio una vuelta por el muy cotizado restaurante The Capital Grille, en Brickell (Miami, EU), donde, además de descubrir la mejor carne que se prepara en millas a la redonda, también encontró que tiene una suerte de cava, organizada en 30 casilleros, cada uno con su respectiva llave. Cada casilla –dotada de una pequeña puerta con malla de metal que da acceso y deja ver su interior– consta de un letrero con el nombre del propietario… y costosos vinos, a la espera de que sus dueños los pidan en alguna de sus visitas. Solo unos pocos gozan de este privilegio, y adivinen quién tiene una.
RÁPIDO, PLEASE. La sorpresa que se llevó el empresario fue descubrir que debajo de la casilla de la empresa Colonial Press, la familia Martinelli tiene su propia casilla, con varias botellas de costoso vino en su interior. Es una lástima que los capos de esta “famiglia” no puedan tomarse sus vinos en el restaurante. Tal vez sería buena idea regalarlos a alguien de su círculo que aún conserve su visa para ir a EU, y que se dé prisa, pues casi todos las están perdiendo a medida que las pretenden renovar.
OTRO SIN VISA. Y hablando de visados, un abogado con castillo, que le gusta mucho el ganado vacuno, parece que también perdió el estampado que le ponen a los pasaportes para ingresar al territorio de EU. Él dice que no le importa un comino perderse las vacaciones en Disney, pero –vamos– ¿acaso eso no es lo que dicen todos? Lo malo es que la nueva política de EU es que también se la quita a los miembros de su familia. Así que es probable que no conozcan la tierra de sus amados dólares.
RENDICIÓN DE CUENTAS. La semana pasada, la Comisión de Hacienda del Consejo Municipal de Panamá debía reunirse para tratar el tema de las finanzas del Municipio de Panamá. Los ediles que lideran la comisión, la mayoría del PRD, habían citado a la Tesorería del Municipio y a la Dirección de Planificación, pero resulta que el alcalde capitalino, José Luis Fábrega, se dio el tupé de no enviar a nadie. Como dicen, el que puede, puede... y lo demás es simplemente complicidad.
