BURLA. El monto de la multa al abogado Abdel Almengor, de la firma Infante & Pérez Almillano (Ipal), es tan irrisorio que, en la práctica, no es una sanción, sino la tarifa que se puede pagar para suspender un juicio por blanqueo de capitales. Lo más risible es que la juez Marquínez otorgó un plazo de 20 minutos para que alguien de esa firma apareciera, y eso tampoco funcionó. Ipal ni siquiera tiene la excusa de que nadie les avisó, ya que eso lo estaba viendo todo Panamá, puesto que era transmitido por el Órgano Judicial en tiempo real. Sería razonable pensar que esa ausencia fue intencional.
AFÁN. Algo que hasta ahora había pasado casi desapercibido es que, como parte de su acuerdo de colaboración eficaz, Odebrecht entregó los nombres de 46 sociedades anónimas y sus respectivas cuentas bancarias, que fueron las receptoras de los fondos de la Caja 2. Ahora tienen sentido las pataletas de la defensa de los acusados para excluir las pruebas que fueron levantadas en Brasil.
FRENEMIES. Si hace seis meses hubieran preguntado qué era más probable: que Bolota le dejara un ojo morado a Betserai o que votara a favor de un proyecto de ley suyo, ¿usted qué habría contestado? Pues Betserai ha confirmado que ahora se llevan de lo más bien y que Bolota incluso apoyó su propuesta para extender el horario de los centros de salud. O encontraron un punto de convergencia o Bolota sabe que, más adelante, necesitará un favor de Betserai.
INVESTIDURA. Mañana, Balbina Herrera toma posesión como secretaria general y representante legal del PRD. Ahora se verá si ese partido va a seguir votando con los adláteres de Martinelli en la Asamblea o si va a tomar distancia.
DESCARO. ¿Dónde estaba la comisión evaluadora de los actos públicos convocados por la Alcaldía de San Miguelito para contratar maquinaria? Solo había que saber leer y escribir para darse cuenta de que, según la información que consta en el Registro Público, esas son empresas del mismo grupo económico. Ni siquiera tuvieron el recato de poner dignatarios distintos.
