ESPÍA BIG MAC. Un conspicuo de los restaurantes populares me cuenta con asombro que el último sábado se encontró en Parque Lefevre, cara a cara, con el canciller de la administración de los locos, Fernando Núñez Fábrega, aquel que se jactaba de nimiedades como no repetir corbatas. Bueno, ya no está en la papa. O tal vez andaba en una misión de “la oficina antiterror” que una vez creó en la Cancillería casi como el Mossad.
MALA NOTA. No conforme con el zaperoco que tienen al no pagarle a tiempo a sus docentes, ayer los burócratas del Ministerio de Educación volvieron a hacer de las suyas. En una premiación a los coros polifónicos efectuada en el hotel Granada no entregaron la medalla al primer lugar y tampoco les dieron los pianos, las guitarras y las laptops prometidas a los ganadores. Primero la bromita se la hicieron al poeta José Franco, luego a los maestros y ahora la cargan con los niños artistas.
BRISA Y MAR. Cada quien puede hacer lo que le venga en gana. Juan Carlos Navarro lo demostró con un video hecho público ayer. Cuando medio país trabajaba, él se fue a la playa a grabar un mensaje motivacional estilo Paulo Coelho en el que aparece sin camisa y disfrutando del mar y las olas. “Que todos juntos empujemos”, dice. La vida que nos merecemos...
FUGITIVO. Con muy buen tino, algunos conductores -especialmente los que andan en camionetas de lujo- colocaron calcomanías en sus vehículos que dicen así: “CD. Que vuelva el loco ya”. Entraron en razón, Martinelli debe dejar la comodidad de Miami y venir a enfrentar la justicia.
UN JUDAS. Estivenson Girón dice que las críticas en su contra buscan destruir a la propia CSS, probablemente una de las instituciones más caras de los panameños. ¿Seré yo, maestro?