VIENE EL LOBO. Ayer, en la mañana, corrió un rumor de que Nicolás Maduro se asilaría en Panamá. La improbable decisión del mandatario venezolano lo haría miembro del selecto club de exjefes de Estado que han adoptado a Panamá como su segundo hogar. Recordemos a Perón, al Sha de Irán, Serrano Elías, Cedrás y Bucaram. A esta listita también se sumó el exjefe de inteligencia del Perú Vladimiro Montesinos y su colega de Colombia, María del Pilar Hurtado. No se sorprenda si encontramos a don Nicolás manejando un metrobús un día de estos.
FÚTBOL DIPLOMÁTICO. Unos meses atrás, los ministros de Comercio de Panamá y Colombia habían acordado que las disputas comerciales de los dos países serían ventiladas por los ministros de Relaciones Exteriores. Luego, los cancilleres acordaron que serían los presidentes los que resolverían el diferendo comercial. Ahora los presidentes han decidido que serán los ministros de Comercio los encargados del asunto. Esto suena mejor si lo narra David Samudio o Roberto Rivera. Saluuudos.
ABRACADABRA. El escándalo de la Caja de Ahorros ha puesto de relieve el amplísimo uso que le da el Gobierno a los “certificados de no objeción” para financiar obras estatales. Esto parece ser un truco contable para disimular la deuda pública. Más vale que sepan lo que hacen, porque los que pagamos los platos rotos somos los contribuyentes.