VIAJERO. Como para no perder la costumbre de viajero empedernido, el presidente de la Corte, José Ayú Prado, estuvo la semana pasada en La Habana, Cuba. Visitó la Escuela Especial Solidaridad con Panamá, donde entregó 10 tablets con juegos incorporados y capacidad de conectarse a una wifi, dos docenas de gorras y de mochilas escolares con enseres para pintar y colorear. Patria o muerte. ¡Venceremos!
FRANCACHELA. El próximo 19 de noviembre habrá una fiesta en nuestra casa de Punta Mala. Corrijo, en la mansión de la primera mujer que ocupó la Presidencia de Panamá. Según sus amigos, tirará la casa por la ventana. Al menos, entre 9:30 p.m. y 10:30 p.m. la estrella será Sandra Sandoval. Después... ¿quién sabe?
PEDASÍ. Cuando se habla de Punta Mala, el límite entre lo público y lo privado es difuso. Primero, la casona la construyó el Ejército de EU en 1938, luego pasó al Estado y en 2003, cuando Mireya Moscoso era presidenta, se hizo una subasta en la que, por arte de magia, la propiedad terminó en sus manos. Y un dato que confunde más. En 2013, cuando gobernaba Ricardo Martinelli, a Moscoso le otorgaron una concesión por 20 años de fondo de mar y playas en el área que le permite, nada menos y nada más, ampliar el atracadero de yates.
CIBERCAMPAÑA. Científicos informáticos de EU revelaron que durante la campaña electoral de ese país que concluye hoy, millones de tuits, en mayor medida de Donald Trump que de Hillary Clinton, fueron generados por robots de software. Una versión tecnológica de nuestros célebres call center, que intentan distorsionar la realidad.