TIROTEO. No se puede seguir tapando el sol con un dedo. Puede que sea una coincidencia, pero resulta muy sospechoso que un tiroteo se haya dado cerca de la casa de la magistrada del Tribunal Superior, que también presuntamente fue víctima de un intento de robo en Chanis. Da coraje ver en los supermercados y en el parque Omar a los guardaespaldas de unos que no hacen nada, mientras que aquellos que deben defender a la justicia solo son cuidados por sus conciencias. No podemos dejar solos a jueces y fiscales.
TIERRA. Ahora que la Anati dijo que va a reversar las titulaciones que permitieron el acaparamiento de tierras en Donoso sería bueno que chequearan la costa arriba de Colón. Si los absurdos precios de 6 dólares la hectárea se aplicaran a todo el país, Panamá entero valdría unos 46 millones de dólares. ¡Bárbaros!
LLAMATIVO. Algunos acuciosos jubilados han puesto la atención en el hecho de que están circulando muchos billetes viejos de 5, 10 y 20 dólares con series que indican que fueron impresos en 2004 e, incluso, en años anteriores. Por lo arrugadito de los papeles verdes, ya se ha escuchado a algunos decir que vienen de un caleto o de una refrigeradora. Claro que también podrían venir de algún rico ganadero que los haya desenterrado en tiempos de vacas flacas. No pensemos mal de nuestros prójimos.
LUNA. En estas noches, somos testigos del fenómeno de la superluna, que no se repetirá hasta noviembre de 2034. Tómese un tiempo y disfrútela. Para los lunáticos, y ustedes saben quiénes son, por favor tomen las cosas con calma y ármense de paciencia y de Tafil para que nos dejen vivir a los demás.
CRÁTERES. Ya que andamos con temas espaciales, estoy seguro de que a la NASA le gustará estudiar el cráter que está a la entrada de Condado del Rey con la Tumba Muerto. Seguro encuentra algún tipo de vida extraterrestre dentro de ese enorme agujero. También en la calle 50, a unos pocos metros después del edificio inteligente, parece que había un campo de pruebas para explosivos o algo así, porque los ejes y los amortiguadores de los carros reciben cada paliza cuando se circula por allí, que uno le agarra miedo a dar una vuelta por el centro bancario.