CURIOSIDAD. Ayer las televisoras nos endulzaron el día con las serenatas y regalos que le llevaron a madres abnegadas, que de forma heroica mantienen hogares ejemplares. Entre tamales y planchados, sombreros tejidos y situaciones de extrema pobreza, uno se pregunta: ¿dónde está la institucionalidad del Estado? En la gran mayoría de los casos, las familias televisadas debían ser beneficiarias de la red de oportunidades, la beca universal y el ángel guardián. Estos ejemplos hacen pensar que la base de datos de las personas necesitadas de estos apoyos no está completa o que el Mides no está haciendo su tarea. Ningún niño ni joven debe ir a la escuela con hambre. En un país tan rico como Panamá, es imperdonable.
HOY. Este es el Día Internacional contra la Corrupción. En vez de hacer una larga lista de los pendientes, quiero destacar los ejemplos de integridad: Jorge Motta, en Senacyt; Néstor Sosa, en el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud; y el Patronato del Hospital del Niño. Esto es una pequeña muestra de que los panameños sabemos administrar y gestionar las entidades públicas de forma ética y honesta. Lo demás es puro cuento.
VERDE QUE TE QUIERO VERDE. Hablando de corrupción, una visita por las fiscalías de descarga nos revela la pobreza ética de nuestros jóvenes profesionales en el sector bancario. Hay una querella de un banco contra casi todo su departamento de tarjetas de crédito por un chanchullo que involucra a 23 empresas y más de un millón de dólares. En otro caso, varios de los jóvenes oficiales de crédito comercial de otro banco están querellados por un negocito con los sobregiros con ciertos clientes, a quienes les pedían coimas para mantenerles el flujo de dinero andando. El ejemplo de impunidad del gobierno anterior, y los ríos de plata fácil que inundaron el país, han enfermado de codicia a muchos jóvenes talentos. Por eso, la impunidad es el veneno de nuestra sociedad.
‘MISSING IN ACTION’. Uno que parece que anda de viaje todo el tiempo, pero no lo está, es el fiscal general electoral. Los informes de su gestión son cada vez más desastrosos. La impunidad que le ha concedido a sus cuates y copartidarios es impresionante. Los casos bajo su conocimiento, prescriben o son sobreseídos por falta de pruebas. Este señor sí tiene clarito para quién trabaja. Los que no lo entienden son los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, que no han hecho nada al respecto.