CORREN APUESTAS. El Hipódromo Presidente Remón, ubicado después del estadio Rommel Fernández y de la arena Roberto Durán, ha quedado casi en el centro de la capital, como una especie de parque cerca de instalaciones deportivas y de esa ciudad paralela llamada Costa del Este. Ahora que su valor se ha disparado, un par de promotores inmobiliarios hacen apuestas por quedarse con él.
MAGIA. Para que tengan una idea, el “coloso de Juan Díaz” ocupa un espacio mucho más grande que el parque Omar. Bueno, eso si tomamos como referencia las cerca de 70 hectáreas que se decía que tenía en 2002, cuando Mireya Moscoso nombró una comisión para estudiar el traslado de este bien del Estado a otro lugar. No sabemos si en 15 años el Hipódromo Presidente Remón se “encogió”, como le pasó al parque Omar, que a la vista de todo el mundo pasó de tener casi 65 hectáreas a unas 55.
SABANDIJAS. Por cierto, deberíamos mandar agrimensores de confianza a medir los parques Metropolitano y Soberanía. Con esto de las tierras nacionales hay demasiadas alimañas de dos patas con acceso a planos y abogados.
BANCOS. En marzo de 2015, cuando se anunció la designación de Ricardo Fernández como superintendente de Bancos, puse en duda la promesa del nuevo funcionario de que publicaría las sanciones a los bancos. Me alegra haberme equivocado. Esperemos que no sigan el curso de las sanciones ambientales, que entre pleito y pleito se terminan diluyendo.
OFERTA DE EMPLEO. Si quiere trabajar en el servicio público puede llevar su hoja de vida al Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales o a la Caja de Seguro Social, dirigida a Julia Guardia o Rubén Darío López, o a sus respectivos departamentos de recursos humanos. Como estamos en un país de primer mundo, esto es lo que funciona y no la rosca. Así que ni se le ocurra llevar la recomendación de un político.