SEMEJANZAS. ¿En qué se parece el caso de Jürgen Mossack/Ramón Fonseca Mora y el de West Valdés/Iván Clare? La respuesta no solo tiene que ver con que en ambos procesos se sospecha de blanqueo de capitales. Hay dos mujeres que saben demasiado (Pellegrini y Riaño) y dos hombres de cuello blanco desesperados. Cualquier duda preguntar por Alejandro Moncada Luna o el propio West Valdés en la cárcel El Renacer.
RESPALDO. A propósito de mujeres poderosas, José Ugaz, presidente de Transparencia Internacional, dijo a CNN que la procuradora general de la Nación, Kenia Porcell, está haciendo “un buen trabajo, aunque incomprendido en su país”. Es el mismo de Caiga quien caiga. Le duela a quien le duela.
JUSTICIA. Ciertamente, las investigaciones contra la corrupción -independientemente del implicado- deben tener el apoyo de todos, no solo porque se trata del patrimonio colectivo, sino porque la impunidad sí desestabiliza países. No vayamos a terminar con que en Panamá, por citar un ejemplo, los de Odebrecht lavaron la plata ellos solos y se sobornaron a sí mismos.
FILOSOFÍA. Ha muerto un filósofo, uno de los que se dedicó a pensar en Panamá. Por supuesto que Ricardo Arias Calderón luchó por cambiar la realidad y como político fue muy importante, pero esa faceta de buscar respuestas a nuestras grandes interrogantes nos hace falta hoy más que nunca, tanto que ya nadie quiere estudiar filosofía. Arias Calderón hizo suya aquella frase atribuida a Aristóteles: “Si no quieres estar en política, en el ágora pública, y prefieres quedarte en tu vida privada, luego no te quejes si los bandidos te gobiernan”.