YO NO FUI, FUE TETÉ. El presidente de la Asamblea, Rubén De León, trató de lavar cara ayer en una emisora de radio. Bien hecho que suspendan esas “donaciones” impresentables; lo que no se entiende es que insista en teorías de conspiración y que trate de buscar culpas en otros. Eso no le ayuda en nada, señor. Háganos el favor y asuma lo que le toca de una vez por todas.
‘VENDETTA’. Quien sí ha hablado claro sobre las funciones de la Asamblea es el procurador de la Administración, Rigoberto González. Tal vez por eso ayer lo dejaron esperando más de dos horas en la Comisión de Gobierno, donde tenía que presentar la memoria de su gestión. Alguien dijo que era porque había tranque; luego dijeron que los diputados (la mayoría suplentes) tenían otras reuniones. ¿Será venganza?
SORPRESA. Es impresionante la velocidad con que trabajan los diputados cuando quieren. Resulta que el informe de la comisión para investigar las donaciones -creada el 9 de marzo, hace 13 días calendario, 7 días hábiles- ya está listo. Pocas veces se ve esta eficiencia en la Asamblea. ¿Qué tendrá este informe?
PRIORIDADES. A propósito del apagón de anoche -y del viernes pasado- queda claro lo verdaderamente importante para los panameños: casi todos los centros comerciales, casinos y hasta los moteles de ocasión tenían sus propias plantas auxiliares, pero los cuartos de urgencias de los hospitales públicos y las plantas potabilizadoras de agua se vieron en grandes aprietos por la falta de electricidad. Parece que no fue buena idea suspender el racionamiento eléctrico que estaba previsto en la capital para el lunes.
INESTABILIDAD. El gobierno del presidente Varela -por ahora- ha tenido cinco cambios de ministros: Gobierno, Comercio e Industrias, Seguridad Pública, Desarrollo Agropecuario y Ambiente. Haciendo una comparación, el de Martín Torrijos tuvo cuatro ministros de Educación, cuatro de Gobierno y Justicia, dos de Salud, dos de Obras Públicas, dos de Comercio, dos de Desarrollo Agropecuario, dos de Desarrollo Social, dos de Economía y Finanzas, dos de Vivienda y dos contralores generales. Y ni hablar del gobierno de Martinelli, en el que hubo cuatro procuradores generales, tres ministros de Vivienda, tres administradores de Ambiente y un largo rosario de personajes que se intercambiaron posiciones. Veremos cómo termina este periodo...