EL ACERTIJO. ¿Cómo se llama cuando un grupo de ministros se dedica, en la forma más clientelista, a repartir colchones, juguetes y otros artículos cortesía de nuestros impuestos? Esto es lo que ahora se llama Gabinete Social y ayer en El Chorrillo fue una verdadera piñata. Si los panameñistas piensan que a punta de regalos se van a reelegir, solo tienen que recordar la última elección. En Panamá no existe el voto de agradecimiento, sino el voto castigo.
BLINDAJE. En la tradición jurídica panameña, tres fallos de la Corte Suprema de Justicia, con el mismo tenor, hacen doctrina probable. En el último mes, el pleno de nuestro más alto tribunal ha decidido en tres ocasiones distintas que no existen pruebas idóneas para abrir una causa penal a los diputados por peculado. La confusión sobre el significado de la prueba idónea la ha transformado en un subterfugio para exigir pruebas sumarias. No bastó que el jurista Ernesto Cedeño aportara como plenas pruebas las declaraciones juradas de testigos, que son mejores que las pruebas sumarias, pero la Corte igual las ignoró.
GOLOSOS. El negocio de los fideicomisos en Panamá da de comer muy bien a mucha gente, pero con el nuevo proyecto 412 se va a concentrar esta actividad en unas pocas manos. La intención del Gobierno es que los fideicomisos de garantía tengan los mismos incentivos fiscales que se les da a los préstamos hipotecarios. Aunque esto es muy bueno para los bancos, significa que el Registro Público perderá ingresos por disminución de tramitaciones, los abogados litigantes tendrán menos casos civiles, y los consumidores pueden verse afectados por conflicto de intereses entre los bancos y sus empresas fiduciarias.
GOLOSOS II. Dicen los topos legislativos que había un pequeño contingente de diputados de CD que estaban ansiosos de reunirse con los representantes de uno de los bancos de la plaza local, para finiquitar el proyecto de ley de los fideicomisos. Por su parte, un puñado de diputados de otros partidos andaba mendigando su “¿Qué hay pa mí?”. Descarados todos.
RECORDAR ES VIVIR. Una queja generalizada de los clientes de muchos restaurantes con terrazas es que los dueños de los establecimientos están permitiendo que se fume en estas áreas, a pesar de que la ley panameña prohíbe tajantemente fumar en todo espacio público. Los inspectores de la alcaldía y del Ministerio de Salud deberían darse su vuelta por los restaurantes del Casco, El Cangrejo, el centro bancario, Punta Pacífica y Costa del Este. Los no fumadores somos mayoría y merecemos nuestra salud. A los restauranteros les bastaría con un letrerito bien visible para terminar con esta práctica.