SACALIÑAR. Sorprende que Juan Carlos Varela, al referirse a la interferencia del Ejecutivo en la autonomía de la Caja de Seguro Social, señale que un miembro de la junta directiva fue operado con fondos de la Presidencia. Primero, porque no es una reacción apropiada para un presidente y habla muy mal de sus criterios para escoger a los beneficiados con la partida discrecional. Segundo, ¿cómo es posible que un directivo de la Caja no confía en el sistema de atención de salud de la institución que representa? Muy penoso.
VENENO DE BOTELLA. Al cambio de junta directiva en la Asamblea Nacional, le siguió lo que ya es una práctica habitual: varios funcionarios con tareas no muy claras quedan fuera de la papa y algunos pierden totalmente la chamba. Entre los afectados figura una diputada muy mediática que no supera lo que considera un agravio.
HIPÓCRATES. En septiembre próximo, el exjefe de la Dirección General de Ingresos Luis Cucalón cumple dos años desde que lo trasladaron de la cárcel al hospital. Me pregunto ¿Quién será su médico? Digo... para no buscar sus servicios nunca, ya que en todo este tiempo no ha logrado darle de alta a este personaje.
CAMORRA. El pasado jueves, en el pleno de la Corte, Luis Ramón Fábrega y Harry Díaz tuvieron su rifirrafe debido a la cartita pública de este último sobre el matrimonio igualitario. Pero todo quedó ahí, en las entrañas del cerro Ancón.
CHARLATANERÍA. Sintonizo una radio X y un “mentalista” ofrece todo tipo de consejos. Entro a las redes sociales y escucho alaridos de diputados y figuras públicas diciendo cualquier cosa con tal de llamar la atención, y subo al Metro y me encuentro un predicador buscando almas con “datos” apocalípticos. Este es el verdadero discurso dominante. Y en un país con tan mala educación, ¿qué creen que pasará?
POPULISMO. Los llamados Consejos de Gabinete Sectoriales se han convertido en el pretexto perfecto para hacer política con la regaladera de enseres por parte del Gobierno. Prueba de ello fue el de ayer en Arraiján. ¿De verdad que así somos?
VÍA TENEBROSA. A propósito de Panamá Oeste, conducir de noche por la carretera al puente Centenario es un verdadero peligro, porque las luces están dañadas. ¿Dónde están las autoridades?