ENGAÑADOS. En una entrevista en abril de este año, un banquero local contó cómo los tiburones de nuestro centro bancario fueron engañados por un asesor y consultor financiero brasileño de nombre Olivio Rodrigues. No se trataba, decía el banquero, de un “empírico”: detrás de él estaba, nada más y nada menos, que el Departamento de Operaciones Estructuradas de la tercera constructora más grande del mundo —léase oficina de coimas de Odebrecht—, con la capacidad de hacer contratos ficticios y reales para sustentar movimientos de dinero a escala global. Nosotros, legos en la materia, pensamos en El lobo de Wall Street, La gran apuesta o El dinero nunca duerme.
¡VAYA LOBOS!. Cuando se conoció que Olivio Rodrigues sería uno de los protagonistas de la audiencia del pasado jueves sobre la trama Odebrecht, muchos pidieron butaca y palomitas de maíz. El brasileño nos dijo que por las cuentas que abrió para Odebrecht —allá por los tiempos de Martín Torrijos—“transitaron” $839 millones. Tuvo, según su testimonio, el apoyo fundamental de dos oficiales bancarios —hoy imputados por la supuesta comisión del delito de blanqueo de capitales—, quienes recibían comisiones de 0.3% y 0.7%, respectivamente, de las transacciones realizadas. Algunos de estos pagos los recibían en efectivo. Estos eran los oficiales que tenían que reportar a las autoridades cualquier transacción sospechosa. Dice el viejo adagio que cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta. Aquí, en cambio, el festejo era con el felino presente.
¿‘COSA NOSTRA’? De esa audiencia quedaron muchas interrogantes. Por ejemplo, André Rabello, el lobo de los negocios de Odebrecht en Panamá durante las últimas tres administraciones presidenciales, dijo haber recibido amenazas. ¿De qué tipo y de parte de quién? La procuradora ya declaró que los fiscales también están siendo amenazados. Son muy pocas personas las que pueden tener el nivel para intimidar a autoridades y ejecutivos con semejante poder.
CARADURA. A propósito de amenazas, la ex primera dama Marta de Martinelli, luego de escuchar los señalamientos contra sus retoños, advirtió que “esto no se va a quedar así”. Acto seguido, se mostró preocupada de que Juan Carlos Varela nombre como magistradas a Kenia Porcell o Zuleyka Moore. En eso tiene toda la razón, señora: sería un error. Lo mejor es que ambas funcionarias sigan en sus puestos desentrañando la madeja de Odebrecht.
LO AMARGO. Las confesiones de los ejecutivos de Odebrecht abarcan el periodo 2009-2014. Del resto no ha habido —y no se sabe si habrá— compromiso para colaborar. Pero los fiscales pueden, a pesar de este escollo, empezar a halar hilos sueltos de una madeja mucho más grande. Si el caso de Jaime Lasso fue archivado por la procuradora anterior, Ana Belfon, entonces, por qué no requerir a aquellos dirigentes del Partido Panameñista que habrían recibido las supuestas donaciones que dice Lasso haber entregado al partido, de parte de Rabello. Por algún lugar hay que empezar a investigar a esta gente...
PRÍNCIPES. A partir de ahora podemos llamarle al tráfico de influencias “servicios preferenciados”. Eso era lo que, según Rabello, le ofrecían Ricardo Alberto y Luis Enrique Martinelli Linares para agilizar los asuntos pendientes que tenía Odebrecht al inicio de la gestión de Ricardo Martinelli Berrocal. Menos mal que en aquel entonces el estribillo era que se podía meter la pata pero no la mano...
‘MEN IN BLACK’. Tremendo papelón hizo ayer el alcalde encargado del distrito de Los Santos, Maximiliano Amaya. Durante la celebración del 10 de noviembre se vistió de negro “en protesta” por la detención de su jefe, el alcalde separado y miembro del CEN del PRD, Eudocio Pérez, durante el operativo antidrogas El Gallero. ¿Qué lo motiva?