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FÁBULA. Había una vez un sapo que se convirtió en bufón de un rey. Mientras estuvo allí, el sapo, por primera vez en su vida, fue alguien importante. El rey le daba las migajas del pan, y con ellas, el sapo amasó propiedades por todo el reino, cosas que no habría podido nunca tener si no hubiese sido por el rey y sus farsas. Hasta que se destapó todo y el sapo en prisión terminó. Pero allí, haciéndole honor a su especie, el sapo sapeó y sapeó y sapeó. Sapeó tanto que lo dejaron ir. Y además le devolvieron todo lo que obtuvo con las migajas del pan que le soltó el rey. Y el sapo vivió feliz por siempre.
VIGILANCIA. El Tribunal Electoral ya anunció que prohibirá donaciones trianguladas a políticos. ¡Qué bueno! Como si el problema en Panamá fuera la falta de leyes y no su incumplimiento. Parece que dadas las últimas confesiones, la supervisión del TE sobre las donaciones en las elecciones fue tan eficaz que lo convierten en una institución ejemplar a nivel interplanetario.
SALIDAS. Una senadora renunció ayer en Uruguay por haber falsificado una firma en un proceso judicial. Hace unos meses, en ese mismo país, el vicepresidente renunció por usar una tarjeta de crédito para comprar colchones y otras cosas personales. Igual que acá, en la que media cúpula del poder ha aceptado recibir dinero de Odebrecht y ahí siguen.
VIDA LOCA. Uno pensaría que quien es requerido por la justicia se comportaría con mayor discreción. Pero Rica no. Se le vio feliz por los clubes de South Beach. Y ahora que el papá está preso, sus fiestas en el yate familiar no tienen nada que envidiarle a las del progenitor.