TAL CUAL

EL SÚBDITO. A Adolfo Chichi De Obarrio lo vieron en Londres, departiendo amenamente en un restaurante de la “ciudad gris”. ¿Cómo así que ni los británicos, con todo y su famoso servicio secreto de inteligencia (MI6), no le avisaron a la interpol...? Al parecer para ellos es más importante que Panamá aparezca en unas listas que en otras. ¡Que viva Sherlock!

ESPÍAS. James Bond, perdón Rolando López, no pretende jubilarse. Más bien se alista para reemplazar a Omar Pinzón en la Policía Nacional. Más vale que esté in shape, porque tal y como anda la criminalidad, lo que le viene de quebradero de cabeza no es poca cosa. Que se cuide, porque ya una cirugía de este señor nos costó 17 mil 420 dólares.

BURILLO STYLE. A la exdirectora de Ampyme no le ha ido muy bien en los tribunales últimamente, porque al menos dos procesos en su contra fueron reactivados. Pero la ahora rival por la Secretaría General de CD de Alma Cortés y Yanibel Ábrego paga sus impuestos en las oficinas de la DGI sin chistar. Ven, todos somos mortales.

CAOS, TRIBUTOS Y REINAS. Un contribuyente que estuvo al lado de Burillo en la DGI dijo que estaba sorprendido, ya que pese al caos, ella ni protestó ni nada. Nuestro sufrido pagador de impuestos no podía entender que estaba junto a la misma que gritaba y bailaba el Gangman Style en una tarima en tiempos de campaña. Y con tanto desorden y colados en la DGI, surgió una líder insospechada. Ana Raquel Chanis, la exreina de Carnaval, tuvo que empezar a poner orden porque los funcionarios parecían pintados en la pared. Y eso que ese día les pagaban su bono de productividad.

MUÉSTRENME LOS DOCUMENTOS. Dice el diputado José Muñoz que “necesita” ver la “documentación” de las candidatas a magistradas de la Corte antes de tomar una decisión. Cualquiera diría que se lo está pensando como debería ser. Pero con su trayectoria, no se sabe.

¿POR QUÉ YO? Dice Gerardo Solís que el Tribunal Electoral lo cita ahora, seis meses después de que lo obligaron a retirar sus vallas. ¿Por qué a mí? ¿Acaso debo dar el ejemplo? ¿Dónde quedan mis derechos políticos? Solo déjenme ser feliz. ¡Qué descaro!

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