TAL CUAL

DÉCIMA. Mi auto no resiste más/ la labor de Arosemena/ cuyo trabajo da pena/ huecos adelante y detrás,/ ya manejar me quita la paz/ y el tipo sigue cobrando/ y al erario vaciando/ mientras el mecánico me tima/ me desahogo con esta rima/ ¿Y el ministro? Seguramente viajando.

ÉTICA. Circuló ayer una versión de que la Diócesis de Penonomé aceptaría como donación para la JMJ lo que recogiera la Junta de Carnaval de Penonomé con el cobro de un dólar por cada cooler que ingresara a los carnavales. El obispo del área, Edgardo Cedeño, salió rápidamente a aclarar que ellos no habían aprobado recibir este tipo de donaciones, ya que buscan “dejar frutos de crecimiento en la fe cristiana, la cultura, el desarrollo y el bien común”. Ojalá otros miembros del clero panameño tuvieran estas contemplaciones antes de aceptar donaciones. Como las de Odebrecht, por ejemplo.

PREGUNTAS. Qué bueno que los diputados han podido interrogar a los magistrados designados a la Corte. Ojalá el resto de la población tuviera una oportunidad similar para cuestionar la capacidad de los diputados, desde que anuncian su aspiración al cargo o su intención de reelegirse en él. Deberían contestar, por ejemplo, cuántos proyectos de ley han apoyado, cuántas veces han participado en sesiones legislativas y qué conocimiento tienen en legislar en pro del bien común. Si llegar a la Asamblea dependiera de estas respuestas, el pleno se quedaría vacío.

RITMO. Los trabajos en el Teatro Nacional llevan un 22% de avance. Según el cálculo estatal, debe abrir a comienzos de 2019. Es decir, cuatro años después de cerrar por su deterioro. Y en estos tres años, menos de un cuarto de avance. Mucho más de lo que toma construir un rascacielos. No se atropellen tanto por apoyar la cultura, por favor. A ver si las nominaciones de Erika Ender a los Grammy cambia un poco este enfoque mercantilista.

DISCURSO. Críticos del matrimonio igualitario utilizan como bandera su supuesta preocupación por la niñez. Si tanto les importa, involúcrense más en rescatar niños en la calle, en solidarizarse con las víctimas de la violencia familiar, en apoyar grupos para madres solteras, en donar a orfanatos. En fin, en preocuparse de verdad por los niños.

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