PREMIACIÓN. La “exquisita” y “erudita” sesión de la Asamblea Nacional, de la tarde del martes, merece reconocimientos especiales por las extraordinarias actuaciones de los diputados:
PREMIO A LA CANDIDEZ. Para Gabriel Soto, que reconoció que engañó a la gente con sus promesas de campaña.
PREMIO MISS AMISTAD. Diputada Zulay Rodríguez, por su elocuente filípica que quedará registrada en los anales de los discursos históricos panameños.
PREMIO DESHOJANDO MARGARITAS. Para la diputada Ana Matilde Gómez, por la justificación de su voto, en que por más que aclaraba, menos se entendía.
PREMIO AL CONFLICTO DE INTERESES. Al diputado Elías, “el suegro Castillo”, que después de seis periodos como legislador y diputado, ya todos los códigos y gacetas llevan su firma.
PREMIO ¿QUIÉN SOY YO? Para el diputado Pedro Miguel González, que se le olvidó que por tres años formó parte de la alianza legislativa.
PREMIO BALDOR. Al presidente de la República, Juan Carlos Varela, para que aprenda a contar votos en tiempos de campaña.
GRAN GANADOR. José Ayú Prado, quien se queda con una Corte Suprema de Justicia debilitada y bajo su control.