TAL CUAL

ASÍ NOS TRATAN. El ministro Dulcidio De La Guardia escribió en su cuenta en Twitter: “Hoy una gran cantidad de mentecatos salieron a descalificar la noticia del @FMInoticias con relación a que Panamá es el país más rico de América Latina por habitante...”. Bueno, señor ministro, si hay que darle $120 al mes a las personas mayores de 65 años de edad que no tienen jubilación, subsidiar el tanquecito de gas de 25 libras y regalarle $200 al mes a los pandilleros, además de jamones y techos gratis, entonces los “mentecatos” somos los que pagamos todo eso.

266 DÍAS. Gracias a las 186 auditorías de las juntas comunales entregadas por la Contraloría General la semana pasada, podemos entender mejor cómo habrían comprado a los diputados que aprobaron la sangrienta ley chorizo y aprobaron —a través de la Ley 55 de 2012— el blindaje para entorpecer cualquier investigación por actos de corrupción. A lo mejor esto último fue una ñapa que se dieron ellos mismos...

TAREA. Vuelve la gran mayoría de estudiantes del sistema público a sus aulas, ranchos o módulos. Los acudientes, maestros, profesores y demás interesados en quejarse de la situación de los planteles públicos, por favor, eviten bloquear las calles por las que circulan conductores y pasajeros totalmente ajenos a la situación. En cambio, podrían acudir a las oficinas circuitales de sus diputados o al Palacio Justo Arosemena a exigir que devuelvan los millones que se llevaron a través de las juntas comunales.

¿ADIVINA QUIÉN? En todo este tema de las juntas comunales, se menciona mucho a la difunta contralora como si toda la responsabilidad hubiese sido de ella. Convenientemente se nos olvida que el MEF fue el ente que estableció los códigos secretos y presupuestó la plata que se transfirió a las juntas comunales. Alguien tiene que explicarle al país su comportamiento como ministro en ese momento.

DEPORTE NACIONAL. Los equipos juveniles de Coclé y Panamá Este han dado ejemplo de un excelente béisbol, pero no me voy a referir a ellos como ejemplo de nuestra primera afición. Por el contrario, los centros comerciales, supermercados y almacenes estaban repletos ayer de padres y madres, abuelos y tíos, y sobre todo con montones de niños llorando y corriendo, dedicados a lo que los panameños sabemos hacer mejor que nadie: dejar todo para el último momento. Así esperamos que las nuevas generaciones planifiquen y piensen a largo plazo.

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