EVOLUCIÓN. El lunes 12 de marzo La Prensa actualiza y moderniza su diseño. Como parte de ese proceso, el “Tal Cual” pasa a otras manos. No te adelanto nada más para no pasmarte la sorpresa.
EL MAESTRO ELÍAS. El seis veces electo diputado Elías Castillo, presidente del Parlatino, primer presidente de la Asamblea Nacional de Representantes de Corregimientos, tío de la reina de Carnaval de la Calle Arriba de Las Tablas y miembro de la junta directiva de la Autoridad del Canal de Panamá, fue durante unos cuantos días el encargado de una comisión que dentro del PRD iba a analizar temas relacionados con el Canal de Panamá. Aunque don Elías es experto en llevar muchos sombreros a la vez, este se podía prestar a la politización de la agenda de la junta directiva de la ACP. Además, ¿se imaginan que el diputado corra para las primarias presidenciales de su partido?
PROLETARIOS. El expresidente de la República Ernesto Pérez Balladares recogió su Cepadem. Falta por conocer si Aristides Royo, Ricardo de la Espriella y Nicolás Ardito Barleta también lo hicieron. Todos ellos fueron parte de los gobiernos que destinaron la segunda partida del XIII mes para loables fines de construcción de viviendas. De alguna forma se demuestra que quien lo paga nunca es aquel que se lo gastó.
MAÑANA. El domingo en la tarde hay dos concentraciones contra la corrupción. Una sale de la iglesia del Carmen para terminar en la Procuraduría General de la Nación y la otra se reunirá al frente de la Asamblea Nacional. Aunque ambos movimientos pueden tener el mismo objetivo, la clase política gana cuando los panameños nos presentamos divididos para reclamar nuestros derechos.
TIKKUN. Termino esta columna, como empecé la primera: con una fe de erratas. Ayer, escribí que Canadá iba a aplicar medidas de retorsión por los aranceles impuestos por Donald Trump a las importaciones de acero y aluminio. Me equivoqué, ya que Canadá y México fueron exentos del arancel. En medio de la neblina de la redacción de noticias, se escribe el primer borrador de la historia, y por definición siempre está incompleto y abunda en errores. El deber de los periodistas profesionales es siempre dar la mejor versión posible de los hechos.