JUSTICIA TARDÍA. Llevamos ya dos años y siete meses esperando que el Juzgado Decimosexto de lo Penal realice por fin la audiencia por el caso de las escuchas telefónicas. Seguro que aparecen las máquinas pinchadoras -en alguna bodega de un megaalmacén- antes de que se pueda llevar a juicio a los procesados. Amanecerá y veremos.
CUADRANGULAR. Un verdadero grand slam es el que deben haber bateado Pandeportes y el contratista del nuevo estadio Kenny Serracín, en David. La hazaña ya se aprecia en la cantidad de filtraciones y goteras en esta obra que costó $16 millones, inaugurada por el presidente hace apenas semana y media. El pueblo primero... en mojarse.
¿’STRIKE TWO’? Ya sabemos cómo quedó ese asunto tras la inauguración del estadio de David. Mientras se hacen las reparaciones a esta estructura, tal vez las autoridades deberían tomar nota de lo que salió mal para que no les pase lo mismo en el estadio Roberto Flaco Bala Hernández en Las Tablas, que se supone inaugurarán también este año, a un costo de más de $11 millones. Experiencia mata tiempo...
RESUCITÓ... El presidente Varela, recién llegado de su gira por Jordania y Roma, reapareció ayer, Domingo de Resurrección, en Los Santos. Con todo lo que le espera esta semana, hace bien en encomendarse.
RENDICIÓN DE CUENTAS. Hoy, supuestamente, los funcionarios de la Contraloría acuden a la Asamblea, como parte de la anunciada auditoría de la partida 080, utilizada para pagar los contratos de los diputados. Ojalá las investigaciones no queden escondidas en el mismo sitio en donde están los sustentos de las donaciones.
ADIÓS A MORFEO . Y hablando de la Asamblea, hoy se reanuda la discusión del proyecto de ley de imprescriptibilidad de los delitos de corrupción. La renuencia a que esta iniciativa pase a ser ley se debe a que los delincuentes que se arropan en las sábanas de la política –y que duermen en la paz mental que da la prescripción de estos delitos- ya no disfrutarían del sueño. Cada vez que se vayan a la cama tendrán que tener un ojo abierto, pendientes de que algún fiscal les toque la puerta para responder por sus sinvergüenzuras, sin importar cuándo las hayan cometido. ¿Tanto robar para no dormir? ¡¡Nombe!!
MILAGRO. Riccardo Francolini se dedica a cultivar un huerto, y según él mismo dice, lleva a su mesa lo que cosecha. Este señor pasó de ser empleado bancario a empresario millonario. Y salvo que su huerto dé camarones, langostas y filete, es difícil que coma de su cosecha en el restaurante que tiene por oficina.