PRIVILEGIOS. Los fueros electorales son los salvoconductos que mantienen a los sospechosos de actos delictivos alejados de fiscalías y tribunales de justicia. Es la llave que cierra la puerta a investigaciones e indagatorias. Pany Pérez, la familia Martinelli Linares y su parentela política de Cambio Democrático son solo unas gotas en el mar de impunidades que se amparan en tan conveniente norma. Y las prerrogativas parlamentarias no se quedan atrás. Pareciera que en este país hay dos clases de ciudadanos: los privilegiados y los congos. Y lo peor de todo es que hay congos que deliberadamente eligen serlo. Esos son doblemente congos o “recongos”.
MISTERIO. Hablando de inmunidad, ya que Pérez Balladares tiene ganas de replicar, quizás esto lo anime. En el caso PECC, ¿cómo fue a dar plata de dividendos de dicha concesión a sus cuentas ?¿ Fue el magistrado José Troyano –su exministro y esposo de su secretaria- el que con sus colegas impidió investigar este caso, alegando, incluso, la inmunidad que le concedía el Parlacen? ¿Cómo explica sus $20 millones en cuentas bancarias detectados por la Contraloría General de la República, cuando en su declaración jurada de bienes patrimoniales al salir de la Presidencia dijo que solo tenía $3 millones?
RESPUESTA. La dirigencia del Suntracs debe estar bajo los efectos del alcohol etílico si todavía considera que, para probar que su membresía merece un aumento salarial del 60%, debe secuestrar las calles de la capital. No cabe duda de que hay que negociar un aumento justo, pero hacer sufrir hasta a los que apoyan su causa es como dispararse a los pies. Después no saben por qué pierden elecciones.
BAILOTEO. El entusiasmo con el que Katleen Levy se entrega en cada jorón, tarima, patronal o partido de béisbol ha llamado la atención de la producción de TVN, que invitó a la diputada a participar en un concurso de baile tipo reality. Menos mal que Levy rechazó amablemente la invitación, porque si no habría tocado verla compartir pista nada menos que con La Polla Assilem y Bugaman, entre otros. Si a la diputada le sobra el tiempo, y ya que su faceta artística es sobradamente conocida, sería más entretenido que transmitiera al público sus vivencias legislativas –si es que las hay-, o mejor aún, las conversaciones fuera del hemiciclo entre Popi Varela y Pedro Miguel González. Un show dentro de otro show.