CRI CRI CRI. Es ensordecedor el silencio que guardan los precandidatos a los diferentes puestos de elección popular sobre el escándalo de marca mayor que envuelve a la Asamblea Nacional. Aquí está pasando de todo y su silencio casi los hace cómplices de este atraco al erario público. Sería bueno saber qué piensan –aunque sea por Twitter– para al menos poder exigirles a los que ganen en las próximas elecciones que cumplan sus promesas. No tener miedo a empeñar la palabra, le llaman...
AHORA SÍ, NO? En el amparo presentado ayer por la diputada Yanibel Ábrego rechazando la auditoría forense de la Contraloría, su abogado argumenta que se violó el derecho de su clienta de ser escuchada. Lo irónico de las quejas de Ábrego es que medio país le ha pedido, solicitado, exigido, implorado y hasta la Corte Suprema le ordenó revelar la información sobre donaciones, contratos y planillas, pero ella no ha escuchado a nadie, ha ignorado todo y a todos, incluyendo hasta los magistrados a los que ahora les ha ido a ñañequear porque finalmente debe rendir cuentas sobre el dinero de las planillas. Hasta en eso es una perfecta oportunista.
PARADOJA. Según el amparo presentado por el abogado Carrillo –el mismo de la familia de Martinelli– a la Corte Suprema, en nombre de la Yeyé, la Asamblea está en estado de, óigase bien, indefensión. Así de vulnerables se sientan ante la posibilidad de una auditoría.
NADIE SABE PARA QUIÉN TRABAJA. En su amparo a la Corte, Carrillo cita un fragmento del ensayo El debido proceso, del exmagistrado Arturo Hoyos. Según Carrillo, de acuerdo con lo expuesto por Hoyos en dicho texto, la actuación de Humbert es nada menos que “arbitraria”.
ENREDO. Riccardo Francolini tiene dos interpretaciones para un mismo hecho. Primero, afirma que no es cierto que la fiscalía anticorrupción ordenó su conducción para que rinda indagatoria por el manejo irregular de la cuenta de Jal Offshore a través de la extinta Financial Pacific. Después, reconoce tácitamente que sí hay una orden, pero que esta fue “fabricada” para “sacarlo del juego” o inhabilitar su eventual candidatura presidencial en las primarias de Cambio Democrático, que serán el 12 de agosto. Es decir, que la orden de conducción existe y no existe. Quién lo entiende...
PROBIDAD. En Costa Rica, una comisión legislativa impulsa una reforma constitucional que permitirá destituir a los diputados que cometan faltas a la ética. Habría que imaginarse algo así en Panamá… Para empezar, ¿quién sería el probo que la aplicaría? Además, lo de la ética es algo así como el amor: ¿se puede quitar algo que no se ha tenido?