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Tal Cual

CANARIOS. En EU, los abogados de Martinelli y sus seguidores seguían instrucciones al pie de la letra de los custodios del reo en la prisión federal en la que se encontraba. Pero en cuanto pisó el terruño, cambiaron. En la cárcel El Renacer comenzaron a ladrarles a los custodios, como si en sus manos estuviera hacer lo que les exigían a gritos. ¿Por qué no les gruñían así a los custodios federales en EU?

MODALES. Y la cosa no paró ahí. El otro envalentonado fue el mismo extraditado, que apenas vio dónde pasaría la noche en El Renacer exigió, con vulgaridades y en tono desafiante, que le tomaran otra vez la presión arterial. Misma pregunta: ¿Acaso esos eran los modos para solicitar algo a sus carceleros en Estados Unidos?

¿ENFERMO? Dice Marta de Martinelli que su esposo no goza de buena salud, que sufre de presión alta y glaucoma y se le han implantado tres stents. Pero lo más grave –alega– es que no ha sido examinado por un cardiólogo en los últimos 18 meses. También se quejó porque en el Centro de Detenciones Federales de Miami lo tenían con aire acondicionado y en El Renacer, no. Sabe mucho del estado de salud de un hombre que –cuando fue detenido– no vivía con ella y que hoy habría cumplido un año detenido sin que ella lo fuera a visitar. Así que de estos achaques seguramente se enteró por algún diario de Epasa.

ESPEJO. Antes de partir de Miami, Martinelli habría contratado los servicios de la firma de Marc Kasowitz, abogados de Donald Trump y de ciudadanos rusos vinculados al Kremlin. A Kasowitz se le habría encomendado la tarea de presentar algunos affidavit al Departamento de Justicia estadounidense. Mal augurio… Trump no ha podido resolver ni sus propios asuntos, mucho menos lo hará con los de Martinelli.

MEMORIAS. El magistrado fiscal en el caso de los pinchazos, Harry Díaz, fue nombrado por Martinelli. En 2016, Díaz declaró que Martinelli le pidió un favor: “Yo necesito que tú te bajes… Es que yo necesito que sea [presidente de la Corte Suprema Alejandro] Moncada Luna”. “Presidente -le preguntó Díaz- ¿usted está en algo ilícito? ¿Por qué quiere a un megacorrupto como Moncada?”. La respuesta, según Díaz, fue: “Porque él va a hacer cosas que ustedes no quieren hacer”. El pasado 10 de julio, desde la cárcel, Martinelli escribió: “Exhorto a la Corte Suprema a que actúen [sic] en derecho y con independencia...”. Ahora, como el traje no está hecho a su medida, ya no sirve.

QUITAFRÍO. Ayer, en la audiencia en la Corte, Martinelli tuvo un repentino ataque de frío. El vocero Camacho se despojó generosamente de su saco para colocárselo. Después de usarlo el capo, Camacho no lo mandará a lavar más nunca en la vida.

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