Tal Cual

AMNESIA. El vocero del reo se quejó ayer de que se han metido en la vida privada de la pareja real. ¡Es una bajeza!, dijo. Quizás si el reo fuera más discreto en sus asuntos privados esto no pasaría. Pero si tanto le molesta que se ventile la vida -no tan privada- de su jefe, este ha debido poner el ejemplo. ¿O es que olvidó cómo asoleó la vida privada de un periodista en una transmisión en vivo cuando le hizo preguntas incómodas? ¿O acaso no recuerda dónde y qué grabaron de Balbina Herrera y otras muchas víctimas de los pinchazos, caso por el que él está investigado?

LA LISTA. El vocero también responsabilizó al Departamento de Estado, a Varela y a los magistrados de la Corte Suprema de la vida de su señor jefe. Pero el primero que debe figurar en esa lista es su patrón, quien se ha negado a tomar sus medicamentos. Si se quiere suicidar, no responsabilice a otros de eso. O aconséjelo: dígale que usted debe dar la cara por sus padecimientos, y si al menos guarda las apariencias, será menos incómodo decir que su vida corre inminente peligro.

DIFERENCIAS. Por cierto, cuando Noriega llegó a Panamá, fue directo a la cárcel El Renacer, padeciendo hipertensión arterial, secuelas de un accidente cerebro-vascular, úlcera péptica y rinitis alérgica. El dictador, tras un prolongado viaje procedente de Francia, fue examinado en el centro de rehabilitación por médicos del sistema público . Con todo, el militar, más viejo y con enfermedades más graves, se mostró estoico. Martinelli, además de copiar sus métodos, debió haber aprendido algo de su actitud. Al menos así habría sido más digno.

EL ‘BOSS’. Carlos Carrillo, el abogado penal más cotizado de Panamá, ha estado los últimos días más ocupado que chino en quiebra. Su principal cliente no se ha despegado de él ni él de su cliente. En cambio, ¿qué pensarán sus otros defendidos, que parece han pasado temporalmente a un segundo plano, según lo que vemos en la televisión? Eso de estar con un cliente hasta cuando se cambia de ropa no parece un asunto de prioridades, sino del grueso de la chequera.

YO... Y MI OTRO YO. ¿Quién entiende a Martinelli? Al día siguiente de haber llegado al hospital Santo Tomás, mientras era trasladado en camilla por policías y personal del hospital por uno de los pasillo del lugar, gritaba a los medios, ¡me tienen secuestrado! Ayer, cuando salió, escribió en Twitter que agradecía al personal médico que lo atendió: “muy profesional”, dijo. ¿No que estaba ahí contra su voluntad? Y luego lamentó el “show mediático”, en el que él activamente tomó parte. Francamente, uno empieza a pensar que su apodo es algo mucho más que eso.

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