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Tal Cual

HORMIGUITA. La Alcaldía de Panamá instaló pantallas en la avenida Balboa y la plaza 5 de Mayo para que la población apreciara el debut de Panamá en el Mundial de la FIFA. Lamentablemente, una vez acabó el juego la mayoría se fue sin llevarse sus desechos. La vicealcaldesa y ambientalista Raisa Banfield fue vista recogiendo latas y botellas. Si esto va a ser así, Blandón la va a necesitar durante la campaña. A la fanaticada, un poco más de educación, por favor.

¿PEP? Llama la atención que muchos bienes de los que disfrutaba el expresidente Martinelli en Miami fueron adquiridos en momentos en que la Cancillería gestionaba su extradición a Panamá y era un hecho ampliamente divulgado que la Corte Suprema de Justicia requería su presencia para que respondiera por los pinchazos durante su gobierno. Aun así, hubo un abogado –un tal ... Jorge Gurian– que no tuvo reparo en gestionar la compra de la mansión de $8.2 millones en Coral Gables. Parece que allá no tienen ni la Ley 23 de 2015 ni nada que se le parezca o los corredores de bienes raíces y abogados no tienen obligación de reportar esas transacciones. Y si lo hicieron, ¿cuál fue la actuación de las autoridades de ese país? A ver, ¿en qué lista debería estar Estados Unidos?

¿EN CAMPAÑA? Parece que el Gobierno sí tiene quien lo defienda en tiempos electorales. En un aviso pagado en televisión, la primera dama, Lorena Castillo de Varela, habla de los esfuerzos de la administración de su esposo por mejorar la salud en las áreas indígenas. Mientras camina lentamente por la cordillera en la comarca Ngäbe Buglé, dice con su particular tono al tiempo que nos sonríe: “El camino ha sido duro para todos... Vamos”. Aló, ¿Tribunal Electoral?

NUEVAS AMISTADES. En su viaje a Rusia, el presidente Varela compartió con el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammad bin Salman bin Abdulaziz Al Saud. Según Varela, coincidieron en la importancia y oportunidad de fortalecer relaciones diplomáticas. Si fueron $200 mil para el viaje a Reino Unido e Israel y $100 mil para el de Rusia, ¿cuánto se gastará para visitar a su nuevo BFF? Nunca más cierto: lo que no nos cuesta, hagámoslo fiesta.

ADIVINANZA. Ayer se condenó a una persona a 36 años de prisión por ocho causas de robo agravado. Según el MP, esta persona se apoderaba de las pertenencias de las víctimas que viajaban en un taxi que él mismo conducía. ¿Qué diferencia hay entre este y los casos de alto perfil que todos conocemos? Muy sencillo: el condenado no fue presidente ni ministro ni funcionario y, sobre todo, le hace falta una docena de abogados para dilatar el proceso.

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