Tal Cual

¿QUIÉN DIJO MIEDO? Durante la reunión de la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional, el diputado jefe de los mozos del corral del hipódromo quedó sentado justo a la derecha del contralor. Coincidencia o no, la situación no pudo ser más incómoda, especialmente con el anuncio de que la Contraloría interpondrá denuncias contra varios diputados en los próximos días. Sin duda, varios perderán el sueño este fin de semana.

GUERRA FRÍA. Por cierto, la presencia del contralor en la Comisión de Presupuesto de la Asamblea fue muy esperada porque cada vez que un diputado es cuestionado por otro funcionario, toda la pandilla le cae encima. De hecho, ayer dos de las luminarias más brillantes de la Asamblea advirtieron que no aprobarán ninguna petición a ministros o directores gubernamentales que no se presenten a sustentarlas personalmente. Muy valientes colectivamente, pero individualmente se la pasan rogando favores en los despachos de los ministros.

PRUDENCIA. El que quiso sacar ayer su Tomahawk para atacar al contralor en esa comisión fue uno de los mencionados –y no precisamente por ser un iluminado de la honestidad– en las auditorías de la Contraloría de las juntas comunales. El diputado chiricano fue atajado a tiempo por un colega que seguramente le habrá advertido que el contralor no iba a meterse en una cueva de lobos sin estar perfectamente armado, y mucho menos con cámaras y periodistas preparados para la batalla que se avecinaba.

CARBÓN LE DICE A PAILA. El diputado Raúl Pineda reveló en el pleno de la Asamblea que en ocasiones apaga el televisor porque los directores de Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) hablaban tan bonito que casi les cree. Al menos ellos pueden apagar la tele, pero los ciudadanos ¡qué va! Si lo hacemos cuando discuten algún proyecto de ley, al día siguiente amanecemos más goleados que la Sele sin portero.

DEMAGOGIA. Su colega Iván Picota dijo en el mismo pleno que ya está bueno de que “nos estén metiendo la mano en el bolsillo para robarnos”. Suponemos que cuando hablaba de “robarnos” se refería a nosotros, los ciudadanos, que somos saqueados con sus inventos de planillas brujas, donaciones, oenegés, partidas circuitales y demás argucias. Ciertamente, el descaro no tiene un rostro, tiene 71.

VIEJO TRUCO. El juzgado 16 de lo penal, en el cual se ventila el caso de los pinchazos, está en proceso de mudanza al edificio del Tribunal Marítimo. Ojalá que ningún papelito de este expediente se extravíe durante estos días, ya que la audiencia está programada para septiembre. Ojo, que en la alelazón está el peligro.

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