PURA BULLA. Ayer, varias horas después de la hora citada, se instaló la Comisión de Gobierno de la Asamblea Nacional, pero solamente estuvieron presentes el presidente Rubén De León y el sobrino consentido de Pedro Miguel. El resto fue representado por sus suplentes. Las excusas de los titulares van desde familiares enfermos hasta incapacidades por operaciones. Y a otros ni les dio la gana de contestar. ¡Qué tupé!
¿TÁCTICA DILATORIA? Y hablando de incapacidades, el que presentó ayer la madre de todas las incapacidades fue el magistrado fiscal del caso de los pinchazos. Según se supo, tiene una bacteria estomacal que lo ha dejado fuera de combate por tres días. Esta debe ser la bacteria más imprudente o simplemente algo se está cocinando. Lo cierto es que algo huele mal, y no precisamente en Dinamarca.
DURÁN. En el Consejo Municipal de Arraiján se formó un alboroto cuando los concejales decidieron solicitar una auditoría forense a las finanzas de la Alcaldía. Al alcalde, el mismo que tenía emplanillado al equipo Santa Gema, le faltó poco para entrarle a golpes a más de uno. Aquí hay miedo... ¡y lo demás es cuento!
TELEFONITO. Ayer, en la audiencia de la Caja de Ahorros estuvo Marta Gómez, asistente y persona de confianza del magistrado José Ayú Prado. ¿Qué hace una funcionaria de la Sala Penal, precisamente, en esta audiencia? Aunque no sabemos qué causa su interés, podemos imaginarnos que a alguien muy importante le interesa lo que ahí sucede.
DEMENTE. La flamante diputada de La Pintada y Olá (Coclé) tuvo la genial idea de presentar un anteproyecto de ley para hacer obligatoria la construcción de 25 kilómetros de carreteras nuevas en cada distrito del país. Si hay casi 80 distritos y el kilómetro de carretera ronda el millón y medio de dólares, solo para cumplir el capricho de la diputada, el MOP tendría que tener un presupuesto de inversión de casi 3 mil millones de dólares al año, únicamente para eso, sin contar personal, reparación de calles, mantenimiento ni otros proyectos. Tal monto equivale al presupuesto del Canal. Definitivamente hay que subir la vara para ser diputado, porque si la legisladora supiera sumar y multiplicar sabría que su proyecto es un perfecto disparate.
CASA DEL JABONERO. A la que nadie amedrenta es a la diputada Marylín Vallarino. Ayer tomó posesión como presidenta de la Comisión de la Mujer en su fundación en Arraiján. La acompañó Héctor Aparicio, el jefe de los consultores del hipódromo. Quizás ambos terminen intercambiando métodos de cómo sacarle provecho personal a las planillas de la Asamblea. En ello dictan cátedra.