GORGOJO. Dice Camacho que al reo de El Renacer lo siguen torturando psicológicamente, porque hace tres días le cortaron el agua. Si eso es tortura, entonces los panameños somos diariamente torturados por el Idaan. No hemos visto que el vocero salga a la calle a quejarse de las torturas del Idaan cuando se queda sin agua. Además, si el agua se va en todos lados, ¿qué le hace pensar que en El Renacer no?
SIERVO. Camacho también se queja porque a su jefe no lo dejan ir al servicio religioso comunitario. Para rezar no hace falta un altar ni pastor ni cura. Por los pecados se puede pedir perdón en cualquier lado, pelao… Y la cárcel siempre ha sido un lugar apropiado para reflexionar. Además, todos recuerdan la reacción de sus fieles seguidores cuando el cardenal Lacunza dijo que la justicia debe ponerse los pantalones largos. Así que, como dice Chello, “a llorar al cementerio”.
EQUIVALENCIA. Dice el Toro que a él le llaman doctor porque tiene dos maestrías de las mejores universidades de Estados Unidos. Según esa teoría, un enfermero con dos maestrías automáticamente se convierte en doctor. Menos mal que sus maestrías las obtuvo en los mejores centros académicos norteamericanos.
CUENTA ATRÁS. En el centro cultural y deportivo de Chilibre se instalará un reloj que marcará la cuenta regresiva hasta el 15 de agosto de 2019, cuando la ciudad de Panamá cumple 500 años de fundación. Un buen uso para ese reloj, desde ya, sería contar los días que faltan para que acabe este gobierno.
‘LA, LA, LA...’. No se sabe si lo que hubo ahí fue un concierto o un rodeo, pero la grama del estadio Rommel Fernández quedó desbaratada después de la presentación de Marc Anthony. Pandeportes recién reemplazó la grama por culpa de un hongo, y ahora ocurre esto. La próxima vez, que cante en el hipódromo.
A FIGURAR. Los magistrados Hernán De León, José Ayú Prado, Ángela Russo y Luis Ramón Fábrega se trasladaron ayer a Boquete, para inaugurar un juzgado municipal. Algunos no tienen reparo en ausentarse del pleno cuando toca resolver temas trascendentales para la opinión pública; pero para acudir a cortar la cinta de una oficina que está a 480 kilómetros de sus despachos, les sobra el tiempo.