Tal Cual

UNA URNA, POR FAVOR. Cada voto cuenta, y eso lo sabe Ricardo Martinelli, quien solicitó permiso para salir de la cárcel e ir a votar en las primarias en las que es precandidato a diputado. ¿Tan necesitado está Martinelli de su propio voto? Su abogado Sittón dijo que es su derecho constitucional hacerlo. En ese caso, quizás deba dirigirse al comité de elecciones de CD para que le lleven a El Renacer una mesa, una urna y una papeleta.

ENCUENTRO. ¡Inédito! Una culebra y una tarántula en la celda de Martinelli. ¿Cómo llegan a juntarse estos especímenes? Solo faltó Cucalón, Sarasqueta y Cucaracho, para completar la reunión.

PIÑAZOS. Mimito anda buscando votos para ser presidente. En esa tarea, se ha dado cuenta de los huecos que hay en las calles. “Cuando llueve, solo sabes que hay un hueco cuando sientes el golpe”. Así es, señor candidato, como cuando los panameños sentimos el terrible golpe de conocer el costo de su campaña en 2014, y el guantazo que nos dejó en el piso al saber que la financió Odebrecht con la plata que se robó de los proyectos que desarrolló en Panamá. ¡Eso sí que fueron golpes!

TUPÉ. En la cárcel de Santiago, casi 500 privados de libertad están a punto de iniciar una huelga de hambre porque les prohibieron hacer parrilladas. Así como lo oyen: ya no más asados de filete, centollo, camarones y chorizo. Esto es el efecto Martinelli. Hoy quieren parrilladas; mañana pedirán a Sammy y Sandra.

AMAÑO. El pasado jueves, en la biografía de Juan Carlos Varela en Wikipedia, aparecía una frase que decía: “vendió el país y lo ha llevado a la ruina en menos tiempo que cualquier otro presidente que tuvo Panamá. El pueblo panameño pide su renuncia”. Poco después, esta información fue borrada. Las reglas para los cibernautas que alimentan con contenido las páginas de este portal exigen que la información publicada sea de carácter enciclopédico y que exprese un punto de vista veraz y neutral. Entonces se podría decir que quien agregó semejante expresión tiene muy poco apego por la verdad o quiso hacerse el gracioso. O simplemente tuvo una reacción secundaria después de tener que tragarse el discurso de fantasía de Varela en la asamblea de Naciones Unidas.

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