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Tal Cual

CORRETEADOS. Los que merecen el premio al servilismo fueron los que lista en mano tomaron asistencia a los miembros de Cambio Democrático que votaron en el Colegio Manuel Amador Guerrero de El Chorrillo. Primero estaban dentro del centro de votación, después en la puerta, y por último en las inmediaciones. Tuvo que llegar el mismísimo presidente del Cuerpo de Delegados Electorales para removerlos. Como esto ocurrió en el centro de votación de Chello y con el historial de regaladera que tiene este político, da terror pensar para qué los votantes estarían verificándose en una lista.

CONFESIÓN. Mayín está por cumplir 83 años, pero parece que su número preferido sigue siendo el 99. Ayer, cuando se apareció en su centro de votación, dijo a los periodistas que no veía mal que los gobiernos grabaran las comunicaciones de sus ciudadanos. A esta exlegisladora no le vendría mal una lectura del artículo 167 del Código Penal, sobre la interceptación de comunicaciones sin autorización judicial. O tal vez el número 398 de la misma norma, sobre la apología del delito. Tal vez así no se le ocurra volver a repetir eso.

‘MASKING TAPE’. Lo cierto es que luego de las elecciones primarias de CD, parece que el partido sigue desunido. Por un lado, el porcentaje de participación no alcanzó ni la mitad de los inscritos y por el otro varios miembros de trayectoria del colectivo han dicho que no votarán por Rómulo Roux. ¿Cuál será la fórmula secreta para pegar este desbarajuste?

PRIVACIDAD. El huésped más famoso de El Renacer tiene una larga lista de visitas de abogadas -o abogadas- que terminan encerradas con el reo, desobedeciendo ordenanzas de los custodios de dejar el encierro con esta damas. De ahí que los que quieran verlo ahora -salvo que sean sus abogados más conocidos- deben hacerlo en el exterior, para evitar la complicidad de las cuatro paredes. Qué cosas las de este tipo: siempre anda con la lloradera de que lo tienen encerrado, pero cuando se reúne con sus “abogadas”, entonces sí, que nadie lo vea.

CONTRASTE.Otra hazaña del exvecino de Coral Gables es la de proferir amenazas y mostrar un comportamiento agresivo al supervisor de los custodios de El Renacer. Aquí hace lo que le da la gana, pero en Miami era un robot. Cualquiera diría que está buscando que lo manden a un calabozo con todo y tarántula, para entonces decir que le han violado sus derechos humanos. De veras que este señor tiene tantos trucos, que si se hubiese dedicado al mundo del espectáculo también habría sido millonario, pero quizá estaría libre.