PARALELISMOS. Si Marylín Vallarino –la flamante diputada presidenta de la Comisión de la Mujer, la Niñez, la Juventud y la Familia– ha presentado un anteproyecto para fortalecer los valores éticos y morales familiares, Chello Gálvez podría presentar algo similar para eliminar el clientelismo político, o Martinelli –si es elegido diputado– promover la decencia en el ejercicio de las funciones públicas. Las palabras descaro y cinismo adquieren nuevos superlativos.
DISFRACES. Si algo saben hacer bien los diputados es mimetizarse. A la señora Vallarino la Contraloría le pilló unos ocho empleados de una empresa privada en la que ella es representante legal, que simultáneamente tenían contratos en la Asamblea Nacional, por valor superior a los 80 mil dólares, razón por la que fue denunciada ante la Corte Suprema. Y ahora nos viene con este anteproyecto. Es el cobre vestido de oro.
LOCURA. A la Comisión de Infraestructura Pública de la Asamblea ha llegado para su primer debate el proyecto de ley que establece la obligación del Estado de construir un mínimo de 25 kilómetros de carreteras nuevas en cada distrito del país. Si en promedio cada kilómetro de carrera costara 1.5 millones (valor bastante lejano de lo que paga el Gobierno), el MOP tendría que recibir más de $2 mil 500 millones anuales solo para eso, y esa cantidad excede por más de mil millones el presupuesto del MOP de este año. Menudo disparate de su proponente, Dana Castañeda.
TODOS VUELVEN. El exembajador y exlegislador Guillermo Willy Cochez anunció su candidatura a diputado por el circuito 8-8, en el Partido Popular. Habrá pensado que si Olimpo Sáez, Susana Richa, Marco Ameglio y hasta Mimito han decidido reactivarse en política, cualquiera puede hacerlo.
SERRUCHO. La renuncia de Jesús Sierra –embajador de Panamá ante la OEA-, efectiva a partir del próximo lunes, tiene el inconfundible aroma de las garzas de San Felipe. Parece que Sierra hizo un poco afortunado comentario acerca de dos pupilos de Varela, y -¡zaz!- cambio y fuera. A uno de estos imberbes ya lo acomodaron convenientemente en un puesto diplomático en Nueva York –justo cuando la zarina anticorrupción se interesaba en su buen hacer-, por lo que no sería sorprendente que al otro terminen designándolo en el puesto del propio Sierra. Hay 18 mil razones para pelearse ese cargo.
OLVIDO. Dice Rómulo Roux que no le sorprende que Nito Cortizo guarde silencio, porque eran gobierno y festejaban con los expedientes “armados por el triunvirato extrajudicial”. Caldero le dice a paila.