Tal Cual

TESTIGOS. Hay que aplaudir la creatividad de los abogados del distinguido reo de El Renacer al tratar de introducir como prueba para la defensa de su cliente recortes de periódicos –por cierto, de un medio que pertenece al acusado– de entrevistas hechas a un fugitivo de la ley. ¿Qué será lo próximo que pedirán? ¿Los testimonios de Camacho y del enamorado de Martinelli? Quizás incluyan de testigos a la esposa, al hermano y a la mamá. Serán testigos valiosos, porque están convencidos de su inocencia.

DESEMPLEO. Olmedo Arrocha, el candidato a magistrado, está tomando medidas por si la Asamblea rechaza su candidatura, que es lo más seguro. Dice Arrocha –actual director de Programación de Inversiones del MEF– que ha pedido que el tiempo que tome el trámite de ratificación con los diputados sea descontado de sus vacaciones. La cosa parece que está dura para este -¿futuro?- magistrado.

DUDA EXISTENCIAL. Martinelli renunció a su curul en el Parlacen, y en consecuencia pide no ser juzgado por la Corte Suprema. Lo retorcido de este asunto es que quiere ser diputado por el circuito 8-8, donde alega está su residencia. Si gana las elecciones y logra su curul en la Asamblea Nacional, ¿volverá renunciar a su curul?

PROTEGIDOS. En el caso de trafico de armas del Ministerio de Seguridad, donde están involucrados varios funcionarios de la institución, la audiencia de imputación de cargos parece no llegar nunca. Ya va un mes desde que se solicitó. Después no se quejen cuando se habla de justicia selectiva.

SIN UN PELO DE TONTO. Benicio Robinson, el hombre de los increíbles bates de $400, fue declarado por el alcalde de Chiriquí Grande –en de Bocas del Toro– hijo meritorio de ese distrito. El alcalde, sabiamente, le hizo entrega de una placa porque, de haberle dado las llaves de la ciudad, seguramente se habría quedado sin distrito que administrar.

PASADO. Ayer, en Telemetro Reporta, el periodista Álvaro Alvarado preguntó al alcalde capitalino y candidato presidencial panameñista José Blandón, qué opina sobre la designación de Olmedo Arrocha como magistrado de la Corte Suprema. Aunque reconoció que su opinión no era “la más objetiva”, Blandón no tardó en ponderar las cualidades de Arrocha como director de Programación de Inversiones del MEF, coordinador de los Cepadem, exfuncionario de la Asamblea, profesor universitario… Pero jamás mencionó que por años fue su socio en la firma forense Arrocha, Blandón, Castro & Young. Ojalá esto haya sido un simple descuido y no una muestra de su disponibilidad de ocultar información relevante al electorado.

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