Tal Cual

TUPÉ. Franz Wever envió a Yanibel Ábrego una solicitud de empleo para el cargo de magistrado del Tribunal de Cuentas. Esta vacante todavía no está disponible, como sí la está, por ejemplo, la de un magistrado en la Sala Civil y otro en la Penal de la Corte Suprema, en reemplazo de Oydén Ortega y Jerónimo Mejía, a quienes hace 12 meses se les venció el plazo por el que originalmente fueron designados. Los sustitutos de Mejía y Ortega no han sido ratificados porque –según Chello Gálvez- la Secretaría General de la Asamblea –a cargo de Wever- no ha enviado la documentación a la Comisión de Credenciales. En la Corte sí hay dos vacantes, pero Wever no tiene ningún apuro en hacer su trabajo. Si este personaje es nombrado magistrado y hace por el Tribunal de Cuentas lo que ha hecho por la Asamblea y el deporte, es mejor hacer bungee jumping desde el puente de las Américas.

SOLITARIO. Entre los aspirantes presidenciales por la libre postulación hay uno –cuyo nombre nos reservamos por pena ajena- que hasta el pasado domingo no había presentado firmas de apoyo a su candidatura. Ese día –según cifras oficiales- este personaje presentó –por primera y única vez- 12 libros con 563 firmas. Mejor se hubiese quedado en su casa. Si está casado, ya sabe que ni la esposa había firmado por él.

TUMULTO. La salida de un tour de 150 quinceañeras y la inoperancia del sistema automático de pago casi colapsa el área de estacionamientos del aeropuerto de Tocumen el pasado fin de semana. Resulta que la única máquina de cobro que estaba operando solo aceptaba monedas de baja denominación, nada de billetes ni “martinellis”, por lo que se formaron largas filas, acompañadas del consecuente enfado de los usuarios de la terminal. Imagínense cómo será cuando empiecen a llegar los peregrinos. Para colmo, ese tour regresa el mismo día que se va el papa Francisco de Panamá. Como todo en esta administración parece girar en torno a la JMJ, cuando se incremente el caos, ya usted verá quiénes tendrán paso preferencial y quiénes tendrán que esperar. Y eso que el pueblo era primero.

ASTA. Parece que la condena de seis meses de prisión, la suspensión de sus derechos ciudadanos y la inhabilitación para ocupar cargos públicos por un año por comprar votos en la elección pasada le preocupa bastante poco a la -¿todavía?- candidata a diputada de CD Ana Giselle Rosas. El fin de semana pasado, participó con mucho entusiasmo en la cabalgata de Remedios, festividad en la que hasta era abanderada. Las fojas del fallo del Juzgado de Descarga Penal Electoral las usará para envolver pescado o limpiar la jaula del perico.

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