Tal Cual

BOCA LLENA. La diputada Zulay Rodríguez demandó en la Corte Suprema de Justicia la inconstitucionalidad del Decreto Ejecutivo 249, que concede la permanencia a los extranjeros que han cumplido las regulaciones migratorias. ¿Faltando menos de dos semanas para que el presidente electo tome posesión, no es más fácil derogar los decretos? La verdad es que los magistrados tienen mucho trabajo con las denuncias a varios diputados por el manejo irregular de fondos del Estado. ¿No le parece?

DESCARO. La carta que le envió el contralor al presidente de la Corte Suprema de Justicia, en la que se queja de que una vez más se impidió la entrada de auditores para terminar la auditoría de las planillas y las donaciones, seguramente caerá en manos de magistrados que se harán los ciegos solo para pretender no conocer su contenido. Hay que ver lo arrojados que son los diputados como para obstaculizar el trabajo que por ley está obligada a hacer la Contraloría. Solo falta que la diputada YY un día de estos nos espete a la cara de todos: “El Estado soy yo”.

CONDENADO. Luis Cucalón, el otrora director de Ingresos en el gobierno de Ricardo Martinelli, sufrió su último revés. Un tribunal rechazó, por extemporáneo, un recursos de casación con el que buscaba anular la condena a ocho años de prisión. Ahora tendrá que cumplir los 96 meses de presidio por el caso de Cobranzas del Istmo. Lástima que no le resten de esa condena los dos años que pasó en un costoso hospital privado, de donde tuvo que salir expulsado por la administración de ese centro hospitalario.

‘INVENTÓLOGOS’. Los abogados de Ricardo Martinelli andan diciendo que los correos de la máquina pinchadora se los inventó Picuiro. Pero, de otro lado, los testigos que fueron pinchados reconocen los hechos descritos en los informes, reconocen sus celulares y las escenas que fueron grabadas. ¿También los 150 testigos se inventaron todo eso? Conociéndolos, todo es posible. Si Martinelli se inventó un cáncer de próstata, de qué no es capaz...

MILAGRO. Y hablando de inventos, hay que reconocer que el arribo de Martinelli a su casa ha sido prodigioso. Se le vio contento, lleno de vida, saltando de alegría. Ya no quedan vestigios de sus graves afecciones, como los problemas coronarios, fibrilación auricular; cardiopatía isquémica, hipertensión arterial crónica y hasta el infarto al corazón.

OPORTUNISTA. A pesar de que no estuvo con sus hijos, Martinelli se halló a uno postizo: Guillermo Ferrufino, quien después de dedicarle un emotivo tuit a él, el exministro se acordó de que tuvo un padre verdadero.

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