En mayo de 2020 con la pandemia publicamos un artículo que por coincidencia se maneja con esta crisis no de salud, pero política, es decir, estamos pasando por una pandemia parecida en rencillas de clases de diferentes ideologías, pero que al final manejamos un problema común, nuestro Panamá.
En aquel entonces mencionamos la democracia como una herramienta en los esfuerzos para reducir la pobreza, y la necesidad de que todos los grupos indistintamente su ideología nos pongamos de acuerdo para aportar por un Panamá mejor.
Según la publicación Estadísticas económicas de Panamá y el mundo “hoy día 1 de cada 5 panameños vive en pobreza y pobreza multidimensional. El 10% de los panameños subsiste en extrema pobreza, 1 de cada 4 niños padece hambre. Cada día, la pobreza en Panamá condena a más de un millón de panameños a una lucha por la supervivencia. La mayor parte de ellos: niños, mujeres, campesinos e indígenas, sufren las adversidades de padecer hambre, extrema pobreza y pobreza multidimensional, ya que subsisten con menos de US$2.00 al día, y eso, es «todo» lo que tienen para alimentarse y vestirse, para curarse, educarse y transportarse, y para construirse un futuro”.
Hablamos de democracia como herramienta en los esfuerzos por reducir la pobreza. Para lograrlo se necesita la transparencia del Estado, sostenibilidad ambiental, promover el desarrollo humano, apoyarse en el mejoramiento de la calidad de las instituciones y de los procesos democráticos, así como un buen manejo de los roles cambiantes del Estado y de la sociedad civil en un mundo cada vez más globalizado.
Todos los grupos tenemos, indistintamente de las ideologías, que ponernos de acuerdo para aportar para lograr un mejor Panamá. Dejar las rencillas y trabajar en armonía con un propósito en común, el bienestar de Panamá. (...) Esto incluye el dejar, entre otras cosas, de ser parásitos del Estado.
Todos los grupos tenemos, indistintamente de las ideologías, que ponernos de acuerdo para aportar para lograr un mejor Panamá. Dejar las rencillas y trabajar en armonía con un propósito en común, el bienestar de Panamá. Los pobres, los ricos, los de clase media, los profesionales, los de izquierda, los de derecha, o los del centro; todos por un fin común. Esto incluye el dejar, entre otras cosas, de ser parásitos del Estado.
Tenemos que comenzar alguna vez. Podemos transformar nuestra realidad del mismo modo que tenemos la capacidad de convertir el dolor en sabiduría, la envidia en compasión, la angustia en esperanza. Tenemos en nuestras manos la posibilidad de borrar las heridas del pasado y esculpir un futuro, aprender a ser felices y plenos. Cuando el mundo interior está en paz y armonía, el mundo exterior se contagia de esa paz y armonía. Tenemos que ir por un solo camino que es el bienestar de todos, no importa la ideología política. Como se dice, todos somos iguales ante Dios único y poderoso.
Tenemos que, de una vez por todas, decirles a los de izquierda y derecha que todos somos iguales, que tenemos los mismos deberes y derechos y que ninguno puede controlar nuestras vidas bajo parámetros absurdos ya que los gobiernos dictatoriales han demostrado que son un fracaso rotundo a través de los años. No nos pueden obligar a la fuerza, con golpes, cárceles, lavado de cerebro y todos los mecanismos que hay, para forzarnos a hacer las cosas de la forma equivocada.
Una sociedad no podría desarrollarse plenamente si no puede gestionar sus recursos, y es porque la economía nos ayuda a tomar decisiones de cómo administrarlos. Si no usamos la metodología apropiada entonces se crean las graves problemáticas en la sociedad. Ese desarrollo sostenible nos ayuda a satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer aquellas de las del futuro.
No podemos romper los lazos que nos unen por un Panamá mejor, para ayudar a resolver los problemas de educación, salud y pobreza. La economía es fundamental en la vida de todos, tenemos que saber administrar de forma correcta los bienes que poseemos y entender una vez por todas que la unión hace la fuerza.
“La democracia, como sistema político moderno, es una forma de vivir en sociedad, que solo es viable si se fundamenta en un conjunto de valores, como la libertad, la igualdad, la justicia, el respeto, la tolerancia, el pluralismo y la participación”.
El autor es presidente del grupo Relojín.
