REFORMAS

En torno a la Constitución

Respondiendo al clamor general de los panameños, y considerando la crisis económica que incide actualmente, con repercusiones socio educativas, es oportuno el momento para hacer un alto y reflexionar en esta coyuntura que se analizan los cambios que exige la Constitución.

Comprendemos que las reformas que se pretenden introducir no satisfacen en su totalidad los intereses nacionales. Pero sí podemos indicar los efectos negativos de los artículos 141 y 143 de la Carta Magna, relacionados a los subsidios políticos, que ha significado el despilfarro de más de 300 millones de dólares que muy bien hubiesen sido destinados para mejorar escuelas, la salud y los caminos de producción. El aludido artículo señala que, “En dicho presupuesto se incorporarán los gastos de funcionamiento del Tribunal Electoral y de la Fiscalía Electoral, las inversiones y los gastos necesarios para realizar los procesos electorales y las demás consultas populares, así como los subsidios a los partidos políticos y a los candidatos independientes a los puestos de elección popular”. Se trata de millones de balboas que hubiésemos tenido para construir vías de comunicación en pro de las áreas productoras y ganaderas, a resolver el problema del abastecimiento de agua en muchas comunidades, de la seguridad social en varios hospitales y frente a la enorme brecha de la crisis de la educación panameña.

Un informe reciente del Ministerio de Economía y Finanzas reveló que el 37.2% de los panameños vive en total pobreza y el 20.6% de los niños menores de cinco años sufre desnutrición crónica. Sorprende igualmente que unos 511 mil 800 panameños viven en situación de pobreza extrema, mientras que en las zonas indígenas el 98.5% de la población se encuentra en condición de pobreza y el 89.7% está en pobreza extrema, y más de la mitad de los niños indígenas están desnutridos. Por otro lado, urge la construcción del policentro de salud en el corregimiento Canto del Llano en Santiago, una imperiosa necesidad, y la dotación de mayores recursos para el Hospital Regional Luis Fábrega.

Por otro lado, si bien no hay pena de muerte en Panamá, sí podría la Constitución considerar la cadena perpetua para casos de extrema gravedad. El legislador debe estar claro al proteger la familia y el matrimonio entre personas de distinto sexo, es decir, entre el hombre y la mujer, ante intereses extraños.

Los resultados finales de las elecciones para presidente giran en torno a 1/3 de votantes, lo que implica la conveniencia de una segunda vuelta electoral para lograr mayor legitimidad. El sufragio, en consecuencia, debe ser obligatorio.

No critico la reelección de diputados que hayan tenido una hoja brillante en la Asamblea, pero siempre y cuando que por vía constitucional se eliminen cualquier donación, planillas brujas y partidas ilógicas que pueden los interesados utilizarlas para su promoción política y que coloca en desventaja a los demás candidatos .Finalmente, los cambios constitucionales deben contemplar la no participación en el Parlacen, por las discrepancias jurídicas en su entorno.

El autor es docente y ex legislador 

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